Pero ayer paso algo grandioso. Por este gran mar de desconocidos, la suerte me ha hecho conocer a una persona, en una primera impresión de 15 min, bastante integra y observadora. Me ha sorprendido su capacidad de interpretar pequeños símbolos de mi lenguaje corporal. Bendito mundo de extraños, donde deposito mi confianza en los momentos difíciles. No se si nos volveremos a ver, aunque supongo que lo ha dejado en mi mano, para que decida cuando es el mejor momento de volver a charlar.
Y con las mismas acabe con mis recados y volví a casa en la maravillosa línea verde, que me hizo esperar 15 min dentro del vagón y que me llevo durante un trayecto interminable de unos 45 min. Rodeado de extraños ya como en mi propia casa, pero ya mas esquivo, mas bien por la cantidad, por estar inmerso en la música y por tener ganas de llegar a casa, leer y dormir, comer, correr, hablar, charlar, pensar, decidir y seguir paso tras paso, segundo a segundo intentado que el tiempo no me arrebate este presente que quiero para esto que llaman la vida.

1 comentario:
¿Ves? En santander, que yo recuerde, nunca han cortado ni una sola linea de metro. XD
Publicar un comentario