13 septiembre 2006

Casi muerto

Hoy viajecito de unas 8 o 9 horas, todo para volver a mi querido Santander, horror. Si no estaba ya lo suficientemente bajo de ánimos pues ahora que se me han jodido todos los planes, estoy como una bolsa de basura llena de materia orgánica en descomposición. Pero algo hay que hacer, seria terrible quedarme en Barcelona para comerme la cabeza en mi catre todos los días de mis vacaciones. Así pues esta tarde empiezo mi peregrinaje hacia el norte, de nuevo.

También me he planteado últimamente si realmente quiero estar en Barcelona, no estoy cumpliendo ninguna de las cosas por las que dije venir aquí, o por lo que tenia pensado. Y el resto de razones ya no tienen sentido, así que estoy planteándome de nuevo mover el culo a otro lado. El tema es que esto me suena a huir de los problemas, y no quiero hacerlo, ya que lo llevo haciendo toda mi vida y en algún momento hay que parar de escapar.

Por otra parte, los pocos sueños que tengo no paran de atormentarme con la misma mierda una y otra vez. Yo antes apenas recordaba los sueños, y ahora solo recuerdo los que peor me sientan. Los que me recuerdan todo lo que me hace falta, y me oprimen por dentro como una lata de cerveza vacía pisada y aplastada por cualquier transeúnte. Los sentimientos fuertes te hacen débil cuando careces de los medios para obtener la satisfacción que necesitas para cumplirlos. Así pues lo único que me queda es olvidarlo todo, claro es tan fácil. Bueno sino puedo olvidarlo entones vivir con ello de forma normal, porque de momento eso no es posible.

Y por si fuera poco, Barcelona me despide de mal humor, tirando sus rayos y sus tormentas sobre nuestras cabezas, pero a mi no me importa, adoro las tormentas y el sonido de los truenos y los relámpagos iluminando la oscuridad impenetrable. ¿Qué nos vamos al monte? Desde allí veremos la tormenta entre las luces lejanas de la puta ciudad, olvidados para siempre. Pero a gusto con nosotros mismos

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