Ayer después de salir del trabajo, que no fue poco duro, ni me puso apenas de mala ostia, salimos a tomar algo a un bar cerca del trabajo y donde a veces hemos comido sus menús bien gustosos. Fue agradable, porque aunque en algún momento habláramos del trabajo desconecte de todos los malos rollos que tengo últimamente con el Maxtor. Después de unas cuantas conversaciones la mitad de los integrantes, tres concretamente, abandonaron la andadura por lo irracional, que estaba empezando a florecer de las cabezas de los alcohólicos.
Salimos del bar, no con intención de volver a casa, sino para hacer alguna cosa no propia dentro del recinto. Al ver lo barato que había resultado decidimos volver a entrar, a por la última. Después de ésta y de hablar un rato fuera del bar de nuevo, perdimos a otra tercera parte de la compañía, que se alejo tambaleándose inestable sobre los patines, camino de Sagrera.
Los dos espectros que quedábamos decidimos ir al japonés que hay cerca del trabajo también, puesto que al mediodía ponen unos menos bastante baratos, un poco a costa de la calidad con la que hacen los platos. Después de increpar a un cajero de la Caixa con intención de buscar algún bug o código, nos dirigimos al restaurante previo paso por el banco de un paseo, no es necesario describir para que, aunque si decir que salio alguna conversación interesante, incluso gratificante.
Mas tarde en el restaurante, como había medio imaginado no había menú, así que cogimos un menú de varios platos y un plato más. La primera sorpresa fue escuchar un corte de la banda sonora de 2046, que me dejo un poco transpuesto y una conversación vía teléfono que me dejo un poco trastocado, pensando. La siguiente fue bastante emocionante, por decirlo de alguna forma. Uno de los platos consiste en carne enrollada en verdura con una salsa que describieron como salsa japonesa; casi se nos saltaban las lagrimas del sabor que tenia aquellos, el cocinero de la plancha artífice de aquella maravilla, sonreía sin parar abrumado por los halagos que le decíamos de vez en cuando. Al final nos quedamos más o menos bien, pero pedimos un plato más, ante la indecisión: tempura, ¿Por qué no? Finalmente morimos un poco y hablamos de ilusiones en la boca de metro de Glories. Después no recuerdo que ocurrió, ahora estoy aquí supongo.
"Don't stare at your face with your nose out of place
At the wrinkles where zits used to be
And remember that smiling uses less muscles
And frowning just makes you look ugly
So smile, smile
And the whole world will smile with you
So smile, Baby, smile
If the whole world just had a clue"
Brian Molko & Jane Birkin
3 comentarios:
tiempo libre... a veces pienso que es lo que me sobra. where are you? en mi msn no desde luego...
no veas qué cúmulo de problemas, me alejo paulatinamente de todo aquello que me importa... probablemnte ya no me importa nada...
me ha gustado especialmente ese final, lo de que ahora estás ahí, supones...
brillante, como siempre (cuánta envidia insana)
un beso
Ya ves, ultimamente me ha dado por salir entre semana, para que todo sea menos monotono. Tal vez es una salida, tal vez sea lo mismo, pero a veces me emociono y todo, y rio; muy importante
Solamente he probado la comida japonesa una vez. Fue en París, de viaje con mis tios. Pero sólo tenía ocho años, y tampoco me acuerdo muy bien...
Pero que día mas guay pinta.
Amigos en el trabajo?
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