Hoy voy a dar una especie de agradecimiento general a todas las personas que habéis hecho todo lo posible por aguantar mi monotema últimamente. Como dije ayer, una sensación desagradable me invadió cuando llegue a Valencia y supe donde iban a descansar mis sueños. Pues bien esta mañana algo de esa amargura se ha convertido en alivio, como si hubiera dejado un gran saco de piedras detrás de estos pasos cansados. No voy a olvidar porque es imposible, pero ahora se que estoy más cerca de aceptar mi actual situación, las repetitivas torturas que han inundado mi cabeza los últimos mese cesan, con la sensación que deja el paso del invierno a la primavera (aunque sigamos en invierno).
Con toda esta energía renovada, salí esta mañana a patinar a un skate park donde unos chavales me han dado de fumar amablemente y con los que he echado unas risas. También me he atrevido por fin con las us a las que tanto respeto había cogido después de dejarme un diente hace años en una de ellas. No he caído ni una sola vez tirándome desde ellas, aunque si haciendo otras cosas, que en total habrán sido unas veinte o treinta caídas, a las más fuertes siempre les seguían un comentario de si estaba bien. Pero como intentamos en la vida real, levante una y otra vez, con las heridas que quedan en el recuerdo pero con la sensación de haber aprendido algo nuevo.
Así pues, creo que una vez más el Yamato me hace tocar el cielo con la cabeza y una sensación de que puedo seguir creciendo empieza a extenderse por mi sangre como un benigno veneno.
Y una vez más gracias por todo, siempre estaréis aquí dentro de este ser caótico y visceral que sabe apreciar cualquier pequeño detalle que habéis prestado con vuestro tiempo a este adefesio.
Nota: esto estaba pensado pensado para publicarse ayer, pero no fue posible, asi que lo hago hoy
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