28 diciembre 2006

Como casi cualquier día

Hace algún tiempo que no relato algo sobre mi día a día (es curioso hice un apartado entre mis fotos llamado daylife, me recuerda a esto) y puesto que hay ha sido un día bastante personal, hablare de el.

Todo ha empezado a eso de las siete y cuarto, los despertadores se han puesto a hacer su típico concierto de por las mañanas. Callados de vez en cuando por mi en un estado semidormido. Seis horas antes estaba acabando de cenar, así que a los veinte minutos me levanté. Fumando, voy haciendo todas esas cosas que suele hacer la gente por las mañanas, menos desayunar, cojo el mp3, una pila, el móvil, la cartera, el tabaco y un mechero. A los quince minutos de salir de casa, ya en el tren de RENFE, recuerdo que he vuelto a olvidar la cámara. Por el cristal, una capa de densa niebla cubría la mayor parte del paisaje, y cuando no, se veían campos cubiertos por la helada, hierba blanca, como de Apocalipsis.

Llegados a Sabadell, me encamino a pie los quince minutos que me separan del trabajo. Con una temperatura bastante más baja que cuando salí de casa, tengo que ir encogido para guardar un poco de calor, aun así tengo las manos como trozos de hielo. Me lío un cigarro como buenamente puedo, por repetición, ya que no noto absolutamente nada.

Y otra vez delante del ordenador, si alguien me preguntara quien es tu mejor amigo, yo le diría que no se, creo que por tiempo, con el que mas con el puto ordenador, y al final acabara siendo mi mujer y to!! Debido al sueño, y que la tarea no requería mas que escribir y mirar a la pantalla, ha llegado un momento que no conseguía mantener los ojos abiertos, múltiples cabezadas, visitas al baño para mojarme la cara y andar un rato. En uno de esos viajes me he sentado en el baño, y me he quedado dormido unos minutos.

Después de esto he tenido que salir a dar una vuelta, porque llegaba a cerrar los ojos mientras escribía, y empezaba a ser muy patético. He salido a la calle, me he fumado otro cigarrillo y he comido algo con azúcar, para intentar despertar un poco más. He enviado un mensaje, necesitaba sacar algo en claro de todas las cosas que se me pasan por la cabeza, he soñado un rato despierto y he vuelto al abandonado Llac center.

He estado un par de horas mas, compilando, ejecutando, enviando planificaciones de jcl, escribiendo mensajes como para niños retrasados para que montaran los jcl en producción (un sistema realmente horrible heredado de las fusiones del banco Sabadell).

Luego ha llegado la hora de la comida, la que suelo dedicar a coger algo en el supermercado a toda prisa y dirigirme a lo que llamo yo “el jardín privado”, un trozo del parque que hay justo al lado, donde puedes estar totalmente rodeado de vegetación, y donde como mucho, asoma la torre de las oficinas del banco (como si fuera el ojo de Sauron jejeje)

De nuevo vuelvo, cuando llego, veo a la chica que ahora es mi encargada, ofuscada con algo que no le salía, le deje caer que fuera a comer. Cuando se estaba a punto de ir, llamaron a su teléfono, me miro y dijo “di que me acabo de ir”, me río un rato, cojo el teléfono, es mi actual jefe (que atención, trabaja en Zaragoza), un tipo majo, con el que me río bastante. Además tenemos la coña de que los dos nos llamamos igual y es un descojono cuando un tercero trata con ambos. Me ha dejado un par de encargos, y cuando he acabado todo he marchado de vuelta.

Miro el teléfono, sonrío durante un rato de camino al tren. Al llegar a la entrada al subterráneo (dos de las paradas de Sabadell están bajo tierra) varias personas corren, lo cual parece indicar que el tren pasará en breve, pensando en los retrasos que suelen tener decido seguir con mi paso normal, cuando llego al anden el tren está entrando. La música ha hecho el resto para transportarme hasta casa, apenas me he dado cuenta.

He comprado algo de comer y he subido a casa. No se porque pero me apetecía tomarme una copa, así que he bajado a por naranja para el poco vodka k me quedaba.

Ahora estoy un poco mareado, pero es mejor así, casi no noto lo cansado que estoy, no solo hoy, y no solo físicamente.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estas son las historias que me gustan: "La vida en directo".
Al menos las lees y piensas "aun mantiene algo de cordura y no se dedica a predicar por la calle".

Es que a veces hace falta aclararlo...