Como una marabunta de espectros negros vienen y se apoderan de tus pensamientos. Te dicen cosas que dejan una sensación parecida a la que provoca el corte del canto de un folio. Te cuentan todas las cosas que odias de ti y de los demás. Te describen lo penosa y absurda que es tu vida. Te hablan de la soledad en la que te encuentras siempre, aunque estés rodeado de miles y miles de cabezas.
Entonces tú les escuchas. Te dejas sorber por esa gran oscuridad, que como un agujero negro, vacío, absorbe todo a su paso, dejando la mas triste, tediosa y olvidada sensación de estar más cerca de estar muerto que vivo. Es cuando esperas desesperadamente que los que te ofrecieron su ayuda, como si fuera una piruleta roja en forma de corazón, aparezcan con una maravillosa escalinata con cuerdas hechas de pelos negros de algún caballo blanco, y te sacaran de ese gran agujero. Mentiras, y no de las piadosas, más bien de las que agujerean tu piel dejando que el frío del invierno te entre más y más por dentro. Dejando todos y cada uno de los rincones, los olvidados y los inolvidables, cubiertos de un azul muerto, donde solo, como señal de vida, desprenden unos pequeños hilos de vaho, para certificar que aun están minimamente vivos.
Llegados a este punto ya solo hay vacío, una inmensa extensión que podría ser negra o podría no ser nada. Y ni siquiera crees existir. Todo pasa ante ti como un desfile, mezclado con pequeños interludios en los que se representan grotescas obras de teatro. Es el punto en el que da igual que alguien intente ayudarte, porque te has dejado engañar por esos que viven dentro de tu cabeza, y ya no ves más allá. Solo piensas: “todo es absurdo, incluso yo lo soy. No hay nada que pueda o puedan hacer”.
Pero eso no es todo, de repente, un día, la cosa más absurda te hace volver a flotar en el aire. Ver pasar esas luces multicolores otra vez, y todo, de alguna manera, se vuelve extrañamente bello y con un orden caótico perfecto. Pero tampoco te dejes engañar demasiado, lo más seguro es que vuelvas a tropezar de nuevo y se vuelva a acercar a ti esa gran masa negra de voces despiadadas.
1 comentario:
PIEDRITAS EN LA VENTANA
De vez en cuando la alegría
tira piedritas contra mi ventana
quiere avisarme que está ahí esperando
pero me siento calmo
casi diría ecuánime
voy a guardar la angustia en un escondite
y luego a tenderme cara al techo
que es una posición gallarda y cómoda
para filtrar noticias y creerlas
quién sabe dónde quedan mis próximas huellas
ni cuándo mi historia va a ser computada
quién sabe qué consejos voy a inventar aún
y qué atajo hallaré para no seguirlos
está bien no jugaré al desahucio
no tatuaré el recuerdo con olvidos
mucho queda por decir y callar
y también quedan uvas para llenar la boca
está bien me doy por persuadido
que la alegría no tire más piedritas
abriré la ventana
abriré la ventana.
MARIO BENEDETTI
Hola alberto, soy patri, la putada es que los malos dias, los pensamientos negativos, los miedos, los malos recuerdos siempre nos acompanan, por lo menos a mi, mi lado negativo normalmente gana con una aplastante ventaja a mi lado positivo. pero por suerte, y aunque nosotros no nos demos cuenta o simplemente no nos queramos dar cuenta, la vida esta en completo enquilibrio,y por eso tambien hay momentos buenos, muy buenos, miles de cosas que merece la pena no perdernos, es entonces cuando hay que abrir la ventana como dice benedetti en este poema que me gusta tanto, y no solo la ventana, sino todas las ventanas, todas las puertas y todo en definitiva lo que nos ayude a, aunque sea por un istante, sentirnos bien.
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