Hoy me he preguntado que pensaría si mi yo de hace unos años me conociera ahora, con la mentalidad que tengo actualmente. Seguramente diría que me he convertido en un conformista más, que he olvidado todos los esfuerzos que ha realizado toda la humanidad hasta ahora, que tengo una vida abandonada y sin finalidad enriquecedora. Supongo que si me encontrara con ese yo del pasado lo tacharía de propagandista y de difundir más los problemas que las soluciones.
La verdad es que lo mire por donde lo mire, no hay nada bueno que sea realmente importante en mí, ni el de ahora ni en el de antes. Al fin y al cabo sigo contándome las mismas mentiras una y otra vez para intentar salir a flote, el gran problema es que tal vez no exista tal superficie a la que emerger. Y ahora que empiezo a sentirme como un viejo, después de todas las veces que me han dicho que hablaba o actuaba como un viejo, he llegado al límite de pensar que lo soy. Es tan triste.
Total que tengo dos opciones, la más factible, que me acueste y olvide toda esta mierda, olvide que no soy indispensable absolutamente para nada ni para nadie, que no hay nada en la vida por lo que me haya podido sentir realizado, todas las mentiras y todas las verdades que son mentira también; y entonces me levante mañana siguiendo con el guión previsto. O bien mandarlo todo a la mierda y volver a empezar, aunque dudo que pueda superar el miedo a perder la monotonía y volver a la inestabilidad, o sea, como los putos viejos (no es que tenga nada contra los mayores, solo contra esa mentalidad general adulta).
Y ahora una serie de cosas que me gustaría decir, aunque las diga por una situación concreta no quiere decir que no sean aplicables en general:
Si solo podéis enamoraros de una persona a la vez, ¡Estáis enfermos!
Por favor dejad de hablar de trabajo en los descansos.
La individualidad es la forja de los nuevos pensamientos
El instituto es como una especie de precalentamiento social.
Por mucho que lo parezca todo lo que digo es una opinión no una imposición.
Tal vez olvides que te dije que no lo olvidaría nunca, pero yo no lo olvidaré.
Eternamente solos, nota mental no olvidar.
1 comentario:
Es curioso que escribas esto.
Hace un par de días una amiga publicó algo que me recordaba mucho a esto.
Te dire que creo que si pensamos de modo diferente en el instituto que en el mundo laboral. Eso es porque en la jaula tenemos la esperanza de que todo va a salir bien, de que el mundo se plegara a nuestros deseos.
Y luego salimos y encontramos lo que encontramos. Unos más duramente que otros.
Te dejo un par de frases de Nietzsche:
"La “persona” es un hecho relativamente aislado; en relación con la mucha mayor importancia de lo continuo y de lo mediano, es casi algo contranatural.
Para el nacimiento de una persona se necesita el aislamiento temporal, verse forzado a una existencia armada y de defensa, una especie de enmurallamiento, una gran fuerza de segregación y, sobre todo, una impresionabilidad mucho menor que la del hombre medio, cuya humanidad es contagiosa."
"Aquellos hombres que en definitiva me interesan, son a los que deseo sufrimientos, abandono, enfermedad, malos tratos, desprecio; yo deseo, además que no desconozcan el profundo desprecio de si mismo, el martirio de la desconfianza de si mismo, la miseria del vencido; y no tengo compasión de ellos, porque les deseo lo que revela el valor de un hombre: ¡que aguanten con firmeza!"
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