Se encontraba en aquel estado de iluminación, que hacia que de sus poros surgieran unos hilos invisibles que aliviaban el peso de su cuerpo. Ahora más que andar por la calle, flotaba. Las semillas elevadas por el aire calentado por aquel bochorno, bailaban a su alrededor, y se sentía como una de ellas. La vida se multiplicaba cuando el calor volvía a salir, una gran cantidad de insectos y pequeñas sociedades de plantas explotaban de una forma totalmente violenta, como los enjambres se apoderan del peligro que les acecha para defender a la reina.
Las caras de la gente con quien se cruzaba se iban quedando en la retina como si alguien le estuviera mostrando una serie completa de diapositivas. Mientras un pequeño impulso seguía empujando, hacia ningún camino en concreto. A sus recuerdos volvieron esos días con olor a cloro, de los veranos de su infancia. Ese olor a polvo y tierra húmeda, de las lloviznas breves de verano. Unas imágenes veladas con un filtro amarillento y como si alguien las hubiera tomado con una cámara de video antigua de manivela. Recuerdos de un coche blanco, demasiado grande para que lo pudiera conducir, con el volante de cuero, brillante por el desgaste producido por las manos que movían ese amasijo de metal por aquellos caminos por lo que podías vagar eternamente si quisieras.
La calle empezó a ensanchar, y los bloques de los laterales se abrían a su paso flotante, para mostrarle un cielo limpio, con pequeñas nubes disueltas como pintura absorbida por el lienzo. Cuando llegó al cruce una gran inmensidad azul, que sus ojos no podían abarcar completamente, cabalgaba sobre la mansa ciudad que se extendía calle abajo. Paró y dirigió su mirada al sol, con una mano haciendo de visera, y dijo en voz alta:
- ¡Hoy es un buen día!
Un señor encorbatado y con presumible prisa pasaba por allí en esos momentos. Giró su cabeza engominada, un poco despeinada por el estrés, y le miro como si estuviera contemplando a un loco recién escapado del manicomio. Mientras se alejaba pensó: “no todos queremos sacar partido de las mejores cosas, supongo”.
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