Es un silbido, el aire que cruza esta inmovilidad
Es un susurro, plegado en piel de mar
Y las palabras brotaban antes como flores estallando en la primavera, pero no, ahora descansa placidamente el dolor, somnoliento apenas expresa quejidos, borbotones de ideas ensambladas y enlazadas sin lógica circunstancial ni temporal. Como dichas al azar, miedo, persiana, desconocimiento, esqueleto, duda, Ronald McDonald, quebradizo, misil, hundido, pedestal, desvirtuado, guadaña, encendido, cruasán, denegado. Solo por ejemplificar. Solo desorden, allá donde tus cavilaciones buscan estirar sus raíces, solo hay tierra aguada y movediza. Allá donde tu ojos dejan rastro de no olvido, se guardan en carteras de cuero de vaca, miles de céntimos de distintos países. Aquello que saboreas es solo polvo de mago muerto, falsa ilusión de mamíferos muertos. Y esos olores viciados, no merece describirse desentonada luz de engaño.
Es una palabra, lo que falta paladear
Son dos palabras, las que se clavan en el retroceso del cerebro, arrastrando sus pezuñas por el neocortex. Di que miento, rómpeme los dedos para que no escriba más.
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