No hay recuerdo desde hace mucho tiempo de este estado. Nublado e inquieto con todos los sentidos esperando un golpe inevitable que puede aparecer a la vuelta de cualquier esquina. Caminando con pasos fangosos, con un hormigueo en los pulmones y pequeños acelerones de pulso. ¿Esa impaciencia hacia lo incierto o esa esperanza de un cambio?
Conscientemente muchas veces comprendo que el cambio será bueno, al menos la intención con la que se emprende, pero muchas otras la percepción y la sensación no parecen del todo agradables. Dicen que somos animales de costumbre pero a menudo vemos ejemplos de personas que buscan cambiar su vida. Creo que en el fondo no somos capaces de estar a gusto con la situación en la que estamos, sea cual sea, y por otro lado nuestro cuerpo se enfrenta a un estado de estrés en cada cambio que realicemos, a mayor cambio mayor repercusión en mas hábitos mayor estrés.
Existe el ejemplo contrario, cuando alguien esta acostumbrado a realizar una serie de tareas y se le cambia el procedimiento o las propias tareas. La primera reacción siempre suele ser de rechazo, independientemente de si sus condiciones se mejoran o su esfuerzo se reduce o no.
Es así como volvemos al punto de siempre, "solo se que no se nada" es una frase que empieza por sus letras y su retórica lógica y acaba tragándose el mundo, y al final se chupa los dedos.
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