Si había una entrada no la vi. Sol de oscuridad, era la única manera de describir aquel vacio. Los músculos se contraían sin respuesta alguna, los ojos batían sus pestañas sin obtener una imagen, solo el color del vacío, un abrazo en negra perversión envolvía cada partícula hasta verla desaparecer. Oídos, ausencia de vibración. Algunos se preguntan cuál es su misión en la vida, que les depara el futuro, yo ni siquiera podía verles. Pertenecía a ese mundo en el que dejas caer algo y nunca más sabes de ello.
Pero por muchas comas infinitas que puede tener una frase, por muchas sub-ideas que completan el significado de lo anterior o posterior, al final todo acaba en punto. Esa es la esencia del legado que dejamos, aunque muchos mueren pensando en la inmensidad de las cosas. El punto, un lugar que no existe apenas, un lugar que podría contener el todo y la nada en un mismo ente.
¿Y? ¡Sorpresa, el pájaro escapo de su jaula! No sé cuál fue la entrada, pero se quien es mi salida, siempre lo he sabido pero no era capaz de verlo. Pero entonces paso delante de mis narices y no pude hacer más que dejarme arrastrar. Frio, calor, rojo, azul, geométrico, regular, caótico y sistémico. Del negro al blanco en el espacio de tiempo que ocupa un punto. ¿Así es como debería acabar? No, así es como empezó todo.
1 comentario:
Bieeeeeeeeeennnnnnnnnnnn has vueltoooooooooooooo
ya te he contestado en mi blog, mañana te llamaré a ver qué me cuentas, que ya no son horas
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