01 septiembre 2010

Óleo

Se miraba los pies con perplejidad como esperando que poco a poco se separaran del suelo y todo se fuera haciendo más y más pequeño bajo el. Pero no ocurria tal cosa, tal vez no estaba soñando o tal vez nisiquiera tubiera control sobre lo que deseaba. Se le caia el cielo sobre la cabeza y los oidos le zumbaban como si avispas le rondaran. Con los brazos extendidos intentaba abrazar la inmensidad de su recuerdo. Con las flores azules capturba la luz que necesitaba para extender sus pasos por el recuerdo latente de su amor

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