Los edificios estaban delante, esas piernas enormes de gigante, repasando una por una las ventanas donde se desrrollaría cada uno de los microcosmos imaginables y por fuera todos tan iguales. Algo lo habia detenido alli, anclado al suelo discurria sobre lo enorme que podia llegar a ser en complejidad lo que parecía tan diminuto. No sabia si habia salido o si volvia, si tenía que ir o que volver pero allí inmóvil todo parecia estatico como si todo hubiera sido capturado en una instantanea donde no era más que una mota de polvo.
En lo que pareció un instante dentro de la no temporalidad de la foto, un brillo acuoso se mezcló con el azul y blanco del cielo. Empezaron entonces a cobrar vida. Se arremolinaron se mezclaron y empezaron a derretirse sobre el paisaje invadiendo y pasando sus nuevas peculiaridades al resto de colores del paisaje. Él no sería menos.
27 marzo 2012
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