13 abril 2013

200

Debemos tener algo escrito en la frente, algo que hace a los demás ponernos la zancadilla y que no les importe. He visto el número 70 tantas veces que hasta podría pensar estúpidamente que tiene algún tipo de significado retorcido. Y nadando no se hasta que punto hemos llegado. Días delgados y de chocolate de menta, agolpados con sus envoltorios intactos en esta caja roñosa, os pudriréis como el resto. Esas perlas de las sabanas quedaran picadas y perderán su esmalte, lo viejo, lo que abandonas en una caja en un rincón, luego en un armario, luego lo almacenas con el resto de cosas que nunca volverás a desempaquetar. Pero acabara podrido como lo demás, no lo dudes. Ese estado en el que nada parecía importar, suena ahora como pasos en un pasillo interminablemente desierto. Eso también se descompondrá. La rueda seguirá, y solo quedara el ruido de un cascabel alejándose en el traqueteo de los engranajes.

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