16 abril 2013

¿Alarma?

Espabilado ha caminado por el filo del cuchillo, o era de la navaja... no importa. Los pájaros se detuvieron pero las flores siguieron creciendo. Las personas se detuvieron pero sus cabellos siguieron creciendo. Y sosteniendo ese racimo de relatos con la mano de angustia enrojecida, las fuerzas fallan, las luces se apagan, las nubes danzan y las ventanas se cierran al dolor de fuera. Un gusano, una de las millones de patas de la colmena, cruzado agotado, mota de polvo en el rayo de luz, insignificante. Tras el silencio y de la tenue a la oscuridad, un punto se ilumina y todo vuelve a estallar en esa cascada de sentimientos que te traspasa de lado a lado. Amordazado lo ves desde fuera pero sientes el dolor.
No se si ha sonado la alarma. Debí de pertenecer alguna vez a esos cuervos

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