02 abril 2013
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Se rompe el espejo que reflejaba ese mundo futuro, y como en un accidente de trafico o un golpe inesperado, desorientado buscas un sitio donde sentarte e intentar asimilar que es lo que está ocurriendo. El aire entra en los pulmones pero no se llenan, el sustento entra pero no parece haber interés en el, el liquido entra casi a la vez que sale como en el dibujo animado agujereado por las balas. Largas son las frases, ciertas palabras ya han pasado el cupo de su repetición durante meses, pero es como una palanca atascada en un engranaje por el que la cadena ya resbala del desgaste.
Ya que hemos visto el vacío no creemos tener miedo, como esas mañanas en las que sabes que te calentaras en cinco minutos andando, pero esos minutos son indeseablemente punzantes. Y la eterna duda quedara para el infinito de los imbéciles.
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