08 abril 2013
Dedos sobre las anillas
Empatía que has venido a llamar a esta puerta, tengo los nudillos pelados y sangrantes de llamar a la tuya. Cuando los cuervos se levantaron volando pude ver lo que quedaba de cordura en este valle y con las manos del color de la tierra metí los restos de lo que quedaba en una caja. Pienso en el puente otra vez te caes al vacío y yo voy para allí también, mientras, veo como las cuerdas y las maderas vuelan a nuestro alrededor. Luego desapareces en una oscuridad y yo en otra. Aun así sigo soñando contigo, despierto, dormido, da igual. Y cada vez que paso del umbral de un mundo a otro, espero como un niño pequeño un regalo encontrando una bofetada en su lugar. Pero puedo seguir mintiéndome y decir que no duele
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1 comentario:
supongo que es mal sentir bien que hayas vuelto a escribir
si es que ha sido ahora, que no lo sé, ahora que sólo me paseo por blogs anoréxicos
por dios, quita la captcha para demostrar que no soy un robot
y según lo escribo me doy cuenta de cuánta verdad hay en ello
pocas veces siento que sea una persona real.
mis nudillos también sangran, sin que sirva de consuelo
y el sol saldrá. aunque sea sólo para cegarnos y quemarnos la piel.
a mí me queda un poquito de esperanza. quizás sólo sea adelgazar y ser perfecta y eso es muy triste. quizás sólo sea emborracharme el fin de semana que viene.
pero la cuestión es que la alternativa no es viable. no, ya no.
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