30 abril 2013

Pacificado

Se acabaron las fuerzas, por hoy parece que esa manada de ratones hambrientos que se alimentan del goteo del dolor de este laurel se retira a la profunda oscuridad del averno de estas memorias de estos lazos de estas zapatillas rotas.
Debería alegrarme perderlos de vista, las 5 de la tarde no es mala hora, pero algo le pasa a este procesador descarriado y olvidado. Se han tocado los contactos de polos opuestos o que se yo, huele a polvo chamuscado, a un recuerdo apartado y empaquetado. Ya no hay nada que echar de menos, dias sin decir estas palabras juntas y me sangra solo verlas, no son mas que otro grillete de mentiras ahora, la nube que nos aparta del calor.
La esbelta conciencia me canta que he de dejar de escarbar en esos montes de basura buscando porques que ya no valen de nada, pero esta uraña voz espontanea sigue preguntando por que.
Noto el abrazo de la soledad, viene con su boa de plumas de la que cuelgan algunos de mis caprichos, me araña con sus uñas rotas y de la carne abierta salen todos los colores que guardaba para otra. Nada quiere, nada espera,, pero siempre en fantasma detectaras su presencia cristalizada.

1 comentario:

Flaura Ponte dijo...

completamente inútil, aún no entiendo por qué nos obsesionamos con el por qué.
cuando rubén me dejó, después de racionalizarlo con todas mis fuerzas, me culpé porque yo le había vuelto loco con mis dramas. pero emocionalmente seguía pensando que simplemente se había desenamorado para enamorarse de otra persona o porque yo no era suficientemente buena. así que, ¿de qué sirve intentar encontrarle una explicación lógica si al final siempre gana lo irracional?