28 abril 2013

Target down

Sería un error pero aun así iba a hacerlo de todos modos. El corazón aleteaba como un pájaro aprendiendo a volar, las manos temblaban, y las palabras se amontonaban en la garganta intentando ordenarse. Vaya estropicio. Como si alguien hubiera tirado tripas corazón y cerebro contra un ventilador de techo. Y el resto estaba balanceándose en una hamaca en el centro de la estancia con una mueca de muñeco al que le han extraído el alma.
Te echo de menos verde azul grisáceo. He fustigado con cada gota que ha llovido en esta tierra seca con el sabor de un tropiezo, con el olor de un animal muerto, con la imagen deformada de un espejo roto, con el chirrido de una esperanza vacía y el tacto de unos labios. Y desde fueran me verán con fuerza, puede que hasta con decisión, pero todos somos esos animales curiosos, asustados y perdidos, admitámoslo.
Hay noches que la cama da miedo, es entrar ahí y verse abrazado por tantas promesas olvidadas, es flotar a la deriva en un campo de minas, es lanzarse una y otra vez contra el mismo acantilado de rocas afiladas, y los desgarros se transforman en metáforas de dolor febril. Y al final sale una de estas tormentas sin sentido, y las horas se escurren por el fregadero.
Y me quedo pensando, no se muy bien para que exactamente.

1 comentario:

Flaura Ponte dijo...

como si los sentimientos se pudieran combatir con pensamientos...