Se cerró la puerta. Intentaste sujetarla con la mano, pero te pillaste los dedos. Sólo ese olor rebota en esta cabeza hueca, y se apaga, vela moribunda. Estira las manos, las plumas saldrán por si solas, extiende las alas y arde en el sol.
Le parecía gracioso que la mirase atento mientras se desnudaba. En esa bruma de recuerdos mezclados eliges uno, lo metes en una bola de cristal para siempre, pero un día tropiezas y lo rompes. Miras todas las partes, ahora no son nada, el agua cubre todo el suelo y la espuma de las olas ya no huele a salitre. Y la luna se fue en su escoba subida en una nube y nos dejo mirando esta insulsa oscuridad. ¿Antes no había aquí miles de estrellas?
2 comentarios:
me ha encantado
mucho mucho
supongo que no hay mal que por bien no venga, o algo así
Se hace lok se puede kon lok keda
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