02 mayo 2013

Revisando

Llega un momento en el que miras atrás y ves todas las estupideces que has cometido, ahora puede resultarte hasta graciosas. Acotamos cada recuerdo, lo alimentamos y lo deformamos para que se parezca un poquito solo a lo que ansiamos, para luego pretender que eso sea lo real y no lo que de verdad ocurre. Y de repente te ves haciéndolo, hoy empiezo lo que no quería y ya han pasado tantos años; pero inutilidad no nos abandona. Hay una especie de engendro dentro que siempre pide más y más y más. Y cuando ya se ha comido todas las células de la sangre y ha dejado esa sopa amarilla acuosa, dice: dame más. Y tienes que levantarte y conseguirle todo lo que te pida.
He recibido tantos golpes de todas las formas posibles en las ultimas semanas que empiezo a asimilar el dolor en todas sus formas como algo del día a día. Por un momento mi mente me juega una mala pasada y me dice: esto ya lo has hecho. O puede ser una aviso sin mas, a veces es tan estúpidamente críptica. Como si no hubiera pocas cosas que superar ya de por si, la mente está ahí poniendo las cosas jodias. Pero aunque duela volver a notar el aire en la bici en manga corta otra vez con el sol calentando ha sido un gran alivio para lavar. Un día y medio de contaminación y podre volver a volar un poco.

No hay comentarios: