03 mayo 2013

Sucio

Enganchando de la manga a este tren que no parece tener intención de parar ni aminorar, miro el paisaje deformarse con el tiempo y la velocidad, el traqueteo de los raíles, el olor del tomillo y el sabor de la sangre en los carrillos. Nunca debí saltar de aquel puente, allí había un pequeño tipi, tejíamos palabras adornadas con escupitajos y brillantes perlas de bisutería, encendíamos fuego alimentándolo con historias y chistes fáciles, nos miramos dentro del alma con los ojos cerrados y el cerebro esparcido en un DIN A1 con un croquis explicativo de cada sección y su funcionamiento conocido, hicimos nuestra ruta turística por el otro. ¿Por qué decidimos agarrarnos a ese tren absurdo, a esa carrera estandarizada, a esa búsqueda de una felicidad planificada que no lo es, a esa frustración que imposibilita toda tranquilidad, ese nosotros? La idea cada vez se hace más clara, al contrario de lo que pensaba el tiempo no la hace retroceder, sigue bufando resoplando y tirando hacia no se que sitio exactamente, pero no me importa, solo quiero calma salpicada por soplos de inspiración y golpes de tacto.

No hay comentarios: