06 junio 2013

Como gatos


Aun no has acabado, ¿verdad? Aun puedes seguir pisoteando cada puñetero brote de mansa y tranquila esperanza. Podría decir que ya no puedo más, dentro de este cepo que aprieta cuando miras a otro lado; pero sería mentira, lo peor es que podría aguantar mucho más, y aun así seguramente continuaría culpándome por ello y analizando el pasado como si ya no estuviera grabado a fuego y pudiera seguir intentando esos juegos de malabares que tanto he fallado. Pero se acabaron las opciones, puedo gritarle al juez de tu recuerdo, puedo llorarle al medico de tus abrazos, puedo acostarme con el tacto de tu ultimo beso del día, pero no sería mas que un fantasma viajando en el tiempo, un tiempo inmutable, grabado en mármol, y un viaje para no querer retornar y caer de boca en la acera.
 
Pero desde la ventana desde la que la vida pasa a tal velocidad que solo puedes ver la deformación que deja el instante que acaba de pasar, miro absorto a un punto fijo, el punto donde siempre estabas, desde donde el reflejo que quedaba en mi mente de ti me gritaba y completaba y daba orden a la manada de bestias que campan rumiando cada sol naciente de esta mente amputada y enferma. Creo que tu silencio me sangra más que tu recuerdo. Bueno también cuando me preguntan si se algo d ti…

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