Y que esperas? Pretendes dejarlo todo en esa estantería donde guardas las fotos pensando que un día lo olvidarás. Hasta que te hartes y lo tires con el resto de viejos recuerdos. Pero hablamos de cicatrices mentales, de sombras desolladas que no saben seguirte, del eco de los cascabeles de tus velos; nada de lo que te desprenda la lluvia del tiempo, ni de lejos.
Sentado en esta piedra de abonos ya practicados, con esta cascada interminable que no deja ni de llover ni te deja oír o ver, solo ese ritmo de chasquidos interminables retruena en todos los sentidos anulando el poco resto que pudiera quedar y dejando esta especie de piel de serpiente .
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