05 junio 2013
Lastres
Es ese martillazo que golpea en la cabeza, como el despertador pero peor, la envoltura de vivencias almacenadas en estanterías cubiertas de polvo, por dentro una bola de fuego, una bola de lija, una bola de escozor. Dolor de calma y silencios, adormecido de rutina inepta, el recuerdo de tus piernas se emborrona, como ensucian y rallan su esmalte fotos viejas, pero silencio ahora mata, te deja colgado de una cuerda en medio de un volcán en erupción mientras te mira luchar, gritar y arder por tu vida.
Y como dice la canción puede que el recordar como olvidarte se haya convertido en arte, pero vaya mierda de arte. Un vomito constante de estallidos de sangre y sal, de arañarse la piel hasta ver el hueso, de abrirse las tripas y rebuscar impaciente entre los intestinos, para después preguntarte porque te jodes tanto a ti mismo.
El olvido es impracticable, una cicatriz de por vida, eso quedara. Algunos dolores te llaman por tu nombre y ya no puedes escapar.
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1 comentario:
Algunos dolores te llaman por tu nombre y ya no puedes escapar.
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