Despierto en ese mundo de cañonazos de rencores estériles que silban junto a las orejas, llanuras de tierra muerta, seca, y solo bañada en lluvias acidas y de sal, de animales demasiado salvajes, y otras alimañas que mastican cada suspiro de esperanza, cada fuego fósil, de esos guardados para épocas de helada soledad, cada pequeña hormiga exploradora que intenta buscar alimento. Un color marrón amarillo naranja dibuja en la linea del horizonte un degradado desértico, una calidez que esta muy alejada para tocarla con los dedos, una calidez de amor de primavera-verano solo accesible en otros, mientras miro el hueco que ha quedado en las sabanas ahora azules y oscuras como agujeros negros del espacio, y me absorbe, deforma mi sonrisa y cierra mis ojos y vuelvo a esta realidad que me golpea como el asfalto acelerando a razón de gravedad.
Y aunque el aleatorio del reproductor intenta animarme lanzándome estribillos como "we can build a new tomorrow today" hoy voy directo al vacío a la dejadez y al fracaso a observar como se diluye la realidad en aquella otra...
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