Pozo de cristales rotos y cepos de olvido, cajas para mantas y vino en cartón, sol de edad adulta y lado oscuro traicionero y retorcido de la luna, compromisos de promesas rotas de papel escritos con fervor adolescente, monedas de plata en los ojos y zapatos de plomo, caricias oxidadas y cosquillas inútiles, zarpazos sin uñas, desgaste de inutilidad, paisaje desgarrado y deshilachado, violín desafinado, electrocutado por la fuerza de ese río que ahora corre muerto y seco, con los arcos arbóreos cruzando el pecho y adornando los brazos. Y la vista se cansa, la vida me cansa, y floto en el sueño frágil como una servilleta en un huracán. Y despedido a millones de kilómetros surca la inmensidad oscura de las estrellas y los cúmulos el grito ahogado en nitrógeno líquido en eterna estridencia no olvida
1 comentario:
Perfecto.
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