12 agosto 2013

A 2

Alcantarillas que lleváis la podredumbre de esta ciudad, arrastrándola desde cualquier esquina donde duerme uno de tantos bultos con cartón de vino, donde flotan las mierdas plagadas de bífidus, donde se disuelve la inmundicia de la producción y del fastuoso destino de algunos materiales únicos.
 
Y esa contaminación tan repugnante se parece tanto a la contaminación cerebral que tengo. Voy a dejarte, solo serán unos días, no nos echaremos de menos básicamente porque te odio y cada vez más todo lo que representas. Pero a ti te importa una mierda, porque en unos días estaré de vuelta y aun así seguirá sin suponer lo mas mínimo para ti. Y aquí atrapado en esta rueda que cambia los objetos en cada vuelta pero no la forma, y me cansa la forma, ya estoy muy saturado, saturado de querer cosas que no dependen de mí.
 
Pero no vas a evitar este globo en el que flotar unas fracciones de este decantando tiempo. Donde pueda entrar dentro y acuchillar entre tanta oscuridad petrolea alguno, aunque solo sea uno, de todos estos fantasmas que parecen las pesadillas sacadas de los sueños que ya no tengo que han decidido atacar fuera de sus horas. Y dejar que la madre de todos se me presente sin artificios y eso pueda sacar de la brea aunque solo sea la nariz para respirar.

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