23 agosto 2013

kilometraje

Ahora, cuesta abajo, todo parece más ameno. Eso es lo que te dices, no piensas que en algún momento todo adquirirá una velocidad incontrolable y acabaras estampado, con el alma al filo y el cuerpo dolorido y magullado. En esa linea inevitable de posponerlo todo, como si fuera a desaparecer por arte de magia, encuentro buenas ideas, pero todas van al mismo sumidero, todo ha adquirido un olor homogéneo y un color similar, foto sin tonalidad. A desgana y desidia continua, acompaña cada baldosa repisoteada del camino, cada desvío ya mil veces revisado, cada falsa inocencia que guarda manchas entre sus pliegues y oscuros recovecos, a esa eterna sed de algo, siempre faltos y necesitados, aun con todas las facilidades que pudiera dar la vida, criaturas extrañas.

1 comentario:

Alkarinkwa dijo...

Fantástico rubio. Fantástico.