31 agosto 2013

Lluvia de agujas

Y ha empezado con la historia de un libro, a letras de fuego, con el ímpetu arrollador de un caballo a galope. En la mansa eléctrica llanura de algún lugar de los nudos retorcidos del cerebro, se escuchan los cascos, retruena el suelo y se caen los telones salpicados de la angustia del no ser, de la sangre, la saña y las batallas perdidas. Y el cuerpo responde a sus deseos no a la voluntad, abres las ventanas, entonces te ves, y por una vez quieres enfrascar ese momento, que sin ningún tipo de esfuerzo ha abrazado la belleza con una manta de calor, tierra oscura y sombras entre rayos estáticos de luz. Tu mente araña por capturar ese momento, recuerdo que se desdibuja en cada paso que atina a ejecutar el segundero. En la estantería de los versos sinceros

1 comentario:

Flaura Ponte dijo...

Y hay gente que espera impaciente.