05 agosto 2013
Paseo-inflexión
Alguien espera en la acera con sus enseres en bolsas de basura, gesto duro, deprimido y los brazos cruzados por delante del cuerpo. La basura vuela por el aire mientras se cruzan miradas de deseo furtivo entre los coches y la pared; esos seres distantes como puntos en el cielo nocturno. Intento luchar contra el aire, da igual que vaya o vuelva siempre tengo que enfrentarme con él. Noto la sangre recorriendo la carne, el latido del corazón ya casi en el esternón y los pulmones putrefactos hinchándose como el condón lleno de agua del kit de emergencia de un piloto de aviones estrellado. Y no se como estoy fuera, y ya no siento nada mas que un reflejo lejano de todo eso, sigo adelante, la capacidad de percibir lateralmente de forma visual desaparece y el sonido se atenúa. Por un segundo parece que he vuelto de un largo viaje desde otro mundo y después de vivir casi una vida y olvidarla me hubieran puesto en ese punto.
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1 comentario:
Perfecto! Sí que nos abofetea el aire caliente, pero somos rocas, y erosionarnos no es tan sencillo... Continua.
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