Todos los misiles en su sitio, todas la ojivas bien cargadas;esta extraña calidez como un reflejo absurdo como una premonición de las que dichas en voz alta las arrastra un torrente de carcajadas. Es ese mismo punto-estado, en símiles suele ser un engranaje fuera de su sitio, en el que las cosas parece terribles y graciosas al mismo tiempo y te paralizas por no saber que hacer. Y con el cambio de tempo llega un cambio en el tiempo, en el que mas desapego y flotabilidad mental ya no se puede tener, en el que el odio se disipa en segundos al igual que la felicidad o el placer, tanto físico como mental; arañas y masticas cada pequeña esquirla de luz pero la vorágine de oscuridad no deja escapar una sola gota de su putrefacto centro.
Supongo que ha sido como despertar de un sueño inducido, pero los misiles ya no están. Donde irá con tanto odio...
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