Hermanado engendro de repetición absurda, deja de dar cuerda al rechazo y la miseria mental, deja libres las cadenas que en tensión abrazan en magullados eslabones que se funden a la piel. Deja correr al niño por los prados verdes y húmedos de mañanas brumosas, deja una cueva llena de espejos de colores, donde entren los rayos del sol y dibuje en cuadro variable e infinito en el tiempo, el verdadero rostros de la luz, deja que este dolor se aleje sin mirar atrás, fundiéndose en el horizonte como el final de una canción. Deja abierto el saco de los roces del cariño, en ofrecimiento y actitud. Deja que el viento levante el cuerpo pesado, que le alimente su facilidad de vibrar y silbar, su despreocupación por traspasar cualquier espacio, sin decir hola o adiós. Deja de sangrar, deja de llorar, déjame dormir!
1 comentario:
Me gusta mucho.
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