11 diciembre 2007

Distancia

Vuelta al insomnio vuelta a las preocupaciones absurdas, una tras otra, y no soy capaz de mantener la calma, el mínimo percance deshace una serpiente de rabia que muerde sin control en todas direcciones con veneno que convierte todo en más problemas. A los pocos segundos vuelve la calma, auto culparse por ser tan estúpido de perder los estribos. Hacía tiempo que estas roturas equidistantes del ánimo no venían de esa forma tan repentina y continuada.

Todas las ideas han hecho aguas, todas las convicciones han quedado a un lado y el hueco de la duda es cada vez más grande más inmenso y más estridente. Y el tiempo parece detenerse salvo por esos malditos relojes, ese maldito sol que se empeña en salir todas las mañanas esa luna que nos domina todas las noches… Y aun así has estado aquí al lado, y parte de todo este embrollo extraño se ha disipado como se disipaba el frío las mañanas de invierno en el patio del colegio cuando asomaba el sol entre las nubes y todo el cuerpo resuena al ritmo de ese calor.

Pregunta y preguntate porque escribes, una y otra vez. Ahora tengo una respuesta, no se lo que durara pero es lo que queda por el momento. Sino lo escribo es como si fuera a perder todo esto en el olvido, todo lo “bueno” y lo “malo”.

“Si el mundo fuese claro no existira el arte” – A. Camus