31 enero 2007

Al no tic tac

No importa, déjate caer. Vamos a dormir en este sitio, donde solo puedes andar de puntillas y las palabras no suenan, solo son hilos de humo que se disuelve en espirales por el aire. Donde el aire está tan denso que los pensamientos se vuelven imágenes flotando entre el humo.

Y miras lo que pienso, y luego me miras a los ojos. ¿Dime que ves? Durante ese instante, en el que algo parece centellear muy dentro en lo más profundo de la oscuridad, llueve, pero no me mojo porque estas ahí conmigo. Todo parece frágil, tan frágil, y a la vez tan cohesionado y equilibrado, que tengo miedo a tocarlo y estropearlo todo.

Entonces veo que me miras, muy adentro, y no necesito moverme porque ya lo estoy haciendo sin ser consciente. No necesito saber que no voy a estropear nada porque en ese instante todo es una armonía impecable, irrompible. Como un gran árbol azotado por el viento.

No importa el espacio ni el tiempo, esta sensación no tiene esas dimensiones es, por decirlo de alguna forma, omnipresente. Y lo mejor de todo es que no tenemos que hacer nada, solo observar y estar ahí.

No olvides decir lo que sientes. Yo siempre lo olvido.

29 enero 2007

¿Qué haces cuando te enfadas?

¿Qué es una cosa que no debes hacer? Enfadarte y menos aun expresar ese cabreo de una manera física. Pero bueno aquí estamos para romper la regla. La gente me suele decir que soy una persona tranquila, yo les digo que no siempre.

Hoy me he despertado, tarde, y eso me ha hecho ponerme de un humor terrible. Primero la he tomado con mi despertador, que movía la aguja del cinco al seis por la falta de pila. Lo he lanzado repetidas veces de un lado al otro de la habitación mientras profería todo tipo de construcciones en las que el 90% de las palabras eran joder, ostia, mierda y cosas por el estilo y el otro 10% las conjunciones necesarias para unirlos. A cada sitio que iba, algo salía mal. He empezado a lanzar cosas de un lado a otro, he roto una percha de plástico apretando, luego he lanzado sus fragmentos por ahí. Vamos que mientras me preparaba para salir a toda leche de casa, he hecho lo mismo de siempre pero de una forma mas agresiva y contra la integridad de todo objeto que pasaba por mis manos.

No he dejado de cagarme en todos los ángeles, hasta que he llegado a la estación de RENFE. Ahora si, espero dormir bien, porque ha sido un día muyyyyy pesado.

Así que si me ves apretar la mandíbula y decir mekagon la ostia consagra, por lo bajini, no te dirijas a mi salvo que sea estrictamente necesario.

Pero en el fondo soy una persona tranquila… creo

26 enero 2007

Pasos en el aire

Estaba nervioso, no por el hecho de hacer algo ilegal, o de hacer daño a alguien, seguramente a más de una persona. Tampoco era el hecho de que su sangre rebosara de todo tipo de drogas para alterar su percepción y sus reflejos. No sabia que era lo que provocaba aquella sensación, ese hormigueo en las manos, esos pequeños vahídos, ese rugir de estomago y esa necesidad de tener que morderse los papos desde dentro. Tampoco iba a estar intranquilo o tener miedo o remordimiento, ni siquiera después de hacerlo, a fin de cuentas no era la primera vez. Pero siempre estaba intranquilo en los momentos previos.
El sitio donde había tenido la suerte de enviarle hoy, su poco legítimo trabajo, parecía sacado del celuloide. Unos bloques apiñados, a los que se accedía por medio de unas escaleras semi-exteriores, al más clásico estilo de la masificación japonesa. De repente pensó – las puertas de todas estas casas dan directamente al exterior – Cualquiera podría escribir una extensísima historia paseando por estos hormigueros gigantes. Las puertas eran como de papel de cebolla, y las paredes poco más. Se escuchaban gritos, gemidos, discusiones, ruidos de cocina, sonidos desconocidos, músicas de todos los tipos y hasta charlas entretenidas, muy de vez en cuando.
Había llegado a la habitación, 340, el cero colgaba del tornillo inferior del número. De esta puerta no salía ningún sonido, solo podían ser dos cosas, y las dos eran malas. La primera que la persona que buscaba no se encontrase allí, la segunda que le estuvieran esperando. Bueno, podría estar durmiendo también, pero dada la hora, y los marrones en los que estaría metido (habían pagado una sustanciosa suma por su vida), no parecía la opción más lógica.
Miró por todos las rendijas o agujeros por donde podría salir la luz, pero no había rastro de actividad alguna. Esto lo enfadó en cierto sentido, ahora tendría que forzar la puerta, normalmente al mínimo indicio de actividad desembocaba en patear la puerta y entrar como un ángel redentor sesgando cualquier indicio de vida, así le gustaba verse. ¿Le crecerían las alas rotas algún día?
Al entrar escuchó una serie de respiraciones profundas – no conviene fiarse de la lógica – efectivamente, el condenado dormía plácidamente. El apartamento tenía un aspecto deplorable, entre trastero y contenedor de basura. Al acercarse al hombre tubo la ultima reacción relacionada con el nerviosismo, consistía en algo parecido al vértigo, como esa parte del vómito que hace que unas extrañas ondas recorran el torso. Apretó el gatillo de su automática con silenciador, sus pensamientos se esparcieron como los sesos de aquel personaje por la habitación.

Retrospectiva

Lunes 27 de mayo de 2002

Tal vez es solo el principio de una reflexión absurda pero la vida es menos densa interesante fortuita y golosa de lo que tantos dichos populares hablan sobre lo corta e intensa que esta debe ser para que el usuario disfrute de ella al máximo. Luego solo te tienes que asomar al absurdo equilibrio del día a día con tus obligaciones, deberes, condiciones, prohibiciones, intereses, que todo el mundo utilizara como si fueran esas absurdas marionetas de la amistad, y por ultimo y como no, la relación social, que sin querer te ves obligo a cumplir.

Ahora solo veo el por que la humanidad no tendría que existir y el por que estas vidas que dicen ser efímeras, deberían serlo todavía más hasta el punto de no ser. Quiero que todo este circo que se mantiene por unos pocos palillos caiga de una vez y su propio peso borre toda huella de su existencia, y si yo puedo ayudar a ello lo haré con gusto.

Todo se debate entre la transición y la vuelta a empezar del mismo ciclo absurdo, de tantas posibilidades solo se elige la mas absurda al igual que de todas las explicaciones siempre la mas simple es la utilizada.

Es un buen principio para un peor final pero aquí estaré así que algo tendré que hacer para que la agonía no me consuma todos los días segundos y minutos de mi pesada vida.

Domingo 2 de junio de 2002

Falsa apariencia falsa percepción. Cuando el olor de los buñuelos entra por los conductos nasales, así es la felicidad absorbes de otro lado y desaparece todo lo que deseaste por un segundo. Será el viento pero no puedo pensar en ella.

Hay una gran muralla ante los ojos cuando me levanto cada día, estoy tan dormido que no reconozco que es lo que hago todos los días para evitarlo, igual simplemente esta ahí por que siempre lo ha estado y nunca he solucionado el problema, será factible como lo es que no conozca como funciona mi pensamiento autodestructivo. Pero ahora solo me importa la solución, ¿cual es ?.

Estoy harto de que la gente cuente historias en lugar de contar sensaciones que se desarrollan en una historia, creo que esto haría que la gente se entendiera mejor entre ellos y a si mismos (incluido, me incluyo). Seremos capaces...

Domingo 30 junio de 2002

Estoy cansado, como después de estar toda la vida haciendo el mismo ejercicio, tengo los músculos doloridos y el pensamiento evadido. ¿Son realmente los mismos mecanismos de siempre los que mueven la realidad de la vida humana? Si así es, entonces estoy anegado a morir pronto por que estoy perdiendo las ganas de pertenecer a este mundo, harto de los mismos impulsos seguidos de las mismas reacciones; si no existe una ley que describa toda la realidad (no lo creo), si existe para el comportamiento humano, tendrá toda la complejidad que los entusiastas de la vida quieran darle pero no dejara de ser la cadena que no deja avanzar a las personas a moverse por sus intereses comunes. Facilitamos el debate por que es la forma mas fácil de conseguir tener problemas que resolver en lugar de buscar situaciones convenientes para todos.

Cansado de la misma mentira, ahora entiendo la gente que quiere dedicar su vida a estar con el mismo única y exclusivamente, aunque más bien creo que están esperando a la muerte porque no tienen las suficientes agallas para enfrentarse a ella (yo tampoco las tengo si no esto no se estaría escribiendo).

Cansado de ser la vida de los demás sin que me pidan permiso y de que luego me tiren como un envoltorio de un caramelo, ¡soy el envoltorio no el caramelo joder!, el caramelo son tus sentimientos hacia o relacionado conmigo.

Lunes 12 de agosto de 2002

Ha empezado el fuego, solo la punta de los dedos, pero escuece solo las heridas que forman el eterno perfume del día a día. Ahora sangro hasta cuando... no lo se solo se que sufro mas que disfruto, eso no es bueno, ¿no?.

Si crece la insensibilidad cada vez va a ser mas difícil querer algo de hecho, últimamente me cuesta, mas que antes, mas que nunca. Pero es la soledad o es que mi cerebro se pudre por eludir tanto dolor e incomprensión quiero que alguien me diga que si que tengo razón, o que no así crecerá esa duda en mi interior y podré sobrevivir algo mas, no se tal vez un suspiro.

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Este fragmento formó parte de una historia, que probablemente nunca se completara. De hecho este fragmento es más antiguo que la historia a la que dio pie, de hecho irónicamente el protagonista en la historia, encuentra este papel arrugado; como yo hoy buscando en mis frases del pasado.

Pues parece que al final he resistido a todo esto, y si, estaba en lo cierto, cada vez soy más fuerte, creo, o al menos es lo que pienso ahora, mañana quien sabe. Anteriormente hable de este yo, del que aun quedan bastantes cosas. Aunque ha habido miles de situaciones agradables, sigo teniendo ese gran odio generalizado, quien sabe tal vez no tan explosivo.

Es extraño como se mezcla la ternura y el dolor, dan una sensación realmente extraña; las sensaciones se mezclan fácilmente, como si fuera pintura. Me recuerda a lo fácil que seria perderme en tu mente, aunque no te conozca de prácticamente nada. Escribe escribe (¿A cuantas personas les recomiendo esto frecuentemente?)

23 enero 2007

Anonimia

Durante estos últimos días pienso en ti más de lo habitual. Sé que no volveremos a mirar el mismo cielo juntos, sé que nunca dejaras escapar uno de esos secretos que tu solo sabes, acercándote a mi oído y helándome la sangre. Sé que nunca te acercaras tanto a mi cuello, que pueda notar tu respiración, ni dejaras que mis manos envuelvan tu cuerpo. Ni estaremos solos en la misma habitación pero, "…aquí no pasa nada, que ha sio solo un momentito de bajada".
Siempre he tenido la suerte de ser ignorado por las personas por las que sentía admiración, y digo suerte porque sino seria tan difícil convivir con estas sensaciones día tras día… Sería tan difícil poder intercambiar unas frases de vez en cuando… que mi cerebro se habría convertido en un vertedero de deseos atestados atacados por las bacterias de la reincidencia. Y aunque en ese sentido soy un poco más fuerte no creo que sea lo suficiente para olvidar todo lo que siento. Seria tan fácil que pudiéramos olvidar todo lo que quisiéramos… pero entonces estaríamos hablando de algo totalmente diferente a la vida, y seria tan fácil equivocarnos al borrar cosas, que no creo que fuera bueno tener esa capacidad.
El aire golpea las ventanas y el frío aprovecha cualquier rendija para deslizarse dentro, para luego entrar en mi cuerpo y meterse hasta los más profundo de los huesos, y aun hay algo de esperanza con todo el sufrimiento.
Mientras tanto el mundo mira absorto, estúpido, como los segundos los adelantan por ambos lados, dejando marcas de vejez en sus caras y en sus cuerpos. Yo miro sus ojos y nado en esa inmensa marea negra, y entonces el tiempo desaparece, ya no hay aquí, ni ahora ni después, solo un vaivén de tranquilidad de poder formar, de alguna manera, parte de ti. Sin previo aviso salen miles de colores que me envuelven, nado de aquí para allá, no por que pudiera ahogarme que es imposible, sino porque quiero verlo todo. Espero poder ver tu sonrisa alguna vez.
Ahora me planteo que no tiene mucho sentido, salvo para mi claro, hablar de esto, tu tampoco lo leerás, y si alguien lo lee no le importará lo más mínimo así pues, simple descarrilamiento. Aquí mostrare mis tripas para divertimento de los asistentes, que en absoluto molestan, para siempre y una vez más.
La verdad es que últimamente no hay nadie que vea como se derrumban estos edificios, la vida real es supuestamente más importante que esto, aunque a mí me dé bastante igual. Los cascotes se amontonan aquí y allá, y la gente los recoge para poder transformarlos en sus nuevos sueños.
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LA CASA Y EL CORAZÓN (Marcos Ana)
Si salgo un día a la vida
mi casa no tendrá llaves:
abierta siempre a los hombres,
al sol y al aire.
Que entre la noche y el día
y la lluvia azul. La tarde.
El rojo pan de la aurora.
El campo: sus verdes mástiles.
Que la amistad no detenga
sus pasos en mis umbrales.
Ni la golondrina el vuelo.
Ni el amor sus labios. Nadie.
La casa y el corazón
nunca cerrados: que pasen
los pájaros, los amigos,
el sol y el aire.

Gran poeta que merece la pena no olvidar

22 enero 2007

Unos pasos variados

Se encontraba en aquel estado de iluminación, que hacia que de sus poros surgieran unos hilos invisibles que aliviaban el peso de su cuerpo. Ahora más que andar por la calle, flotaba. Las semillas elevadas por el aire calentado por aquel bochorno, bailaban a su alrededor, y se sentía como una de ellas. La vida se multiplicaba cuando el calor volvía a salir, una gran cantidad de insectos y pequeñas sociedades de plantas explotaban de una forma totalmente violenta, como los enjambres se apoderan del peligro que les acecha para defender a la reina.

Las caras de la gente con quien se cruzaba se iban quedando en la retina como si alguien le estuviera mostrando una serie completa de diapositivas. Mientras un pequeño impulso seguía empujando, hacia ningún camino en concreto. A sus recuerdos volvieron esos días con olor a cloro, de los veranos de su infancia. Ese olor a polvo y tierra húmeda, de las lloviznas breves de verano. Unas imágenes veladas con un filtro amarillento y como si alguien las hubiera tomado con una cámara de video antigua de manivela. Recuerdos de un coche blanco, demasiado grande para que lo pudiera conducir, con el volante de cuero, brillante por el desgaste producido por las manos que movían ese amasijo de metal por aquellos caminos por lo que podías vagar eternamente si quisieras.

La calle empezó a ensanchar, y los bloques de los laterales se abrían a su paso flotante, para mostrarle un cielo limpio, con pequeñas nubes disueltas como pintura absorbida por el lienzo. Cuando llegó al cruce una gran inmensidad azul, que sus ojos no podían abarcar completamente, cabalgaba sobre la mansa ciudad que se extendía calle abajo. Paró y dirigió su mirada al sol, con una mano haciendo de visera, y dijo en voz alta:

- ¡Hoy es un buen día!

Un señor encorbatado y con presumible prisa pasaba por allí en esos momentos. Giró su cabeza engominada, un poco despeinada por el estrés, y le miro como si estuviera contemplando a un loco recién escapado del manicomio. Mientras se alejaba pensó: “no todos queremos sacar partido de las mejores cosas, supongo”.

20 enero 2007

Viento

El viento soplaba y con el todas las hojas eran arrastradas por las losetas del suelo animadas por su embriagador impulso. Sentado en aquel banco, con la mirada puesta en el suelo, deba comienzo a la orquesta de sus ideas. Saltaban de aquí para allá, como salmones remontando el río hacia una muerte segura. Los coches pasaban por la carretera justo en frente de el, a su paso arrastraban las hojas, que recorrían de nuevo parte del camino en dirección opuesta. Y así volvía una y otra vez a aquel pensamiento reiterativo, que le machacaba el cerebro como un niño que disfruta destrozando algo con un martillo.

Ya no existía el paso del tiempo, solo podía medir las cosas de una forma consecutiva o ramificada, pero sin orientación temporal. Intentaba anular la percepción de todos sus sentidos, meterse en una caja de cristal donde no notara el cuerpo, donde todo fuera blanco y nada se pudiera distinguir de nada. Todos eran la misma persona o cosa. No todos formaban un todo, una gota en el océano. Y sus conciencias se apareaban como demonios bíblicos, y repartían su ser entre los millones de estrellas cercanas. Estrellas brillantes como despertar sabiendo que puedes seguir soñando.

La música empezó a sonar. Primero unos compases asíncronos, y luego todo empezó a sonar con el repicar de las gotas de lluvia. Siguió allí sentado, los pocos peatones que poblaban la calle, corrían como si les persiguiese un violador o alguien con la cara desencajada y un hacha en la mano. Las gotas empezaron a deslizarse por sus patillas, y el pelo empezaba a absorber parte del agua. Al rato, aun con la mirada en el suelo, estaba completamente empapado y chorreaba como el ala de un tejado.

La oscuridad hizo que todo brillara por los reflejos del agua, pero solo estaba el alli para verlo, que más daba.

Resumiendo

Hoy me he preguntado que pensaría si mi yo de hace unos años me conociera ahora, con la mentalidad que tengo actualmente. Seguramente diría que me he convertido en un conformista más, que he olvidado todos los esfuerzos que ha realizado toda la humanidad hasta ahora, que tengo una vida abandonada y sin finalidad enriquecedora. Supongo que si me encontrara con ese yo del pasado lo tacharía de propagandista y de difundir más los problemas que las soluciones.

La verdad es que lo mire por donde lo mire, no hay nada bueno que sea realmente importante en mí, ni el de ahora ni en el de antes. Al fin y al cabo sigo contándome las mismas mentiras una y otra vez para intentar salir a flote, el gran problema es que tal vez no exista tal superficie a la que emerger. Y ahora que empiezo a sentirme como un viejo, después de todas las veces que me han dicho que hablaba o actuaba como un viejo, he llegado al límite de pensar que lo soy. Es tan triste.

Total que tengo dos opciones, la más factible, que me acueste y olvide toda esta mierda, olvide que no soy indispensable absolutamente para nada ni para nadie, que no hay nada en la vida por lo que me haya podido sentir realizado, todas las mentiras y todas las verdades que son mentira también; y entonces me levante mañana siguiendo con el guión previsto. O bien mandarlo todo a la mierda y volver a empezar, aunque dudo que pueda superar el miedo a perder la monotonía y volver a la inestabilidad, o sea, como los putos viejos (no es que tenga nada contra los mayores, solo contra esa mentalidad general adulta).

Y ahora una serie de cosas que me gustaría decir, aunque las diga por una situación concreta no quiere decir que no sean aplicables en general:

Si solo podéis enamoraros de una persona a la vez, ¡Estáis enfermos!

Por favor dejad de hablar de trabajo en los descansos.

La individualidad es la forja de los nuevos pensamientos

El instituto es como una especie de precalentamiento social.

Por mucho que lo parezca todo lo que digo es una opinión no una imposición.

Tal vez olvides que te dije que no lo olvidaría nunca, pero yo no lo olvidaré.

Eternamente solos, nota mental no olvidar.

16 enero 2007

Blue

Hojas afiladas, puntos

comas atravesadas,

las venas envenenadas

de

de segundos como dudas.

Has hablado del sol

ese calor dorado.

Ese espesor origen de vida,

de muerte. Déjame el triangulo

a la izquierda de tu cuello

Dejare que el sonido del cuerpo duerma en tus oídos, olvidare unos instantes que todo está nublado de razones esquivas, de olores inolvidables, campanas plateadas que anuncian que he de fundirme con la luz de esos espacios infinitamente separados.

oh, it must be right

that’s why i,m cold and alone again

that’s why i’m all on my own again

that’s why i’m throwing things around my

home again

that’s why

i’m looking for love

Love love love – The organ

15 enero 2007

Un giño

Una ilusión surcó los cielos mientras miraba las nubes rojizas del atardecer. Una línea se dibujo en el cielo, como una herida que rompía el cielo en dos. De su traza colgaban miles de alambres retorcidos, y en los extremos de estos colgaban deseos, recuerdos, dolores, sensaciones de todo tipo que agobiaron su nublada concentración.

Como si alguien hubiera empezado a proyectar una película sobre sus retinas esta imagen surrealista seguía un extraño orden, como si alguien pretendiera entretenerlo con este recuerdo de su vida. Tal vez le estaban robando su ser. Un gran vacío se deslizo hasta la base de su estomago, ahora sabia que iba a caer, tendría esa sensación de no llegar nunca al suelo, de miles de cuchillos rozando su piel y adornando su miedo con respiraciones cortas. Respiró profundamente, puede que esta fuera la última vez que lo hiciera Y así fue. Pudieron ser horas, tal vez segundos, que más da.

Pero algo extraño estaba ocurriendo, estaba durando demasiado, más de lo que le había durado esta sensación nunca. No se acostumbraba, seguía con esa percepción parecida al miedo, pero que empujaba a su estomago hacia abajo y recortaba su respiración dejándole inmóvil, con los músculos agarrotados y los dientes apretados.

Algo extraño estaba ocurriendo, porque aunque sentía como si se precipitara al vacío, sentía que todo iba bien, como una locomotora nueva sobre raíles recién estrenados. Al rato todo se tiñó de una gama de amarillos marrones y ocres. Su caída se frenó, como las hadas de los cuentos se acomodan sobre una rama en una deceleración acolchada.

Recordaba ese sitio. Una curva poco abierta, de una carretera desconchada, piel de lagarto a punto de mudar. Por la parte exterior un par de montañas, que fácilmente se podrían haber confundido con grandes montones de arena para la construcción de un inmenso rascacielos, sino fuera por la vegetación escasa. En el otro lado, donde su desvarío le había situado, una fila de cipreses acompañada de un cable eléctrico colgado de postes equidistantes, describía el otro linde de la carretera.

Todo estaba quieto, no soplaba una sola brizna de aire. Al contrario de lo que normalmente habría ocurrido, esta tranquilidad le calmó. Una figura negra tomo forma de entre los defectos de su visión y se posó sobre el cable. Sus ojos y los más nerviosos del cuervo se cruzaron. Sonrió y todo se disolvió como la arena arrastrada por el viento y la marea.

Tan fácil como morir un día

y despertar de nuevo el siguiente.

Tan sencillo como olvidarte

y volver a encontrarte.

Y todo este mundo

que se deshace como plástico ardiendo,

lo renueva y consume todo

absolutamente.

Sin tan solo pudiera expresarte.



11 enero 2007

Automaltratos

Como una marabunta de espectros negros vienen y se apoderan de tus pensamientos. Te dicen cosas que dejan una sensación parecida a la que provoca el corte del canto de un folio. Te cuentan todas las cosas que odias de ti y de los demás. Te describen lo penosa y absurda que es tu vida. Te hablan de la soledad en la que te encuentras siempre, aunque estés rodeado de miles y miles de cabezas.

Entonces tú les escuchas. Te dejas sorber por esa gran oscuridad, que como un agujero negro, vacío, absorbe todo a su paso, dejando la mas triste, tediosa y olvidada sensación de estar más cerca de estar muerto que vivo. Es cuando esperas desesperadamente que los que te ofrecieron su ayuda, como si fuera una piruleta roja en forma de corazón, aparezcan con una maravillosa escalinata con cuerdas hechas de pelos negros de algún caballo blanco, y te sacaran de ese gran agujero. Mentiras, y no de las piadosas, más bien de las que agujerean tu piel dejando que el frío del invierno te entre más y más por dentro. Dejando todos y cada uno de los rincones, los olvidados y los inolvidables, cubiertos de un azul muerto, donde solo, como señal de vida, desprenden unos pequeños hilos de vaho, para certificar que aun están minimamente vivos.

Llegados a este punto ya solo hay vacío, una inmensa extensión que podría ser negra o podría no ser nada. Y ni siquiera crees existir. Todo pasa ante ti como un desfile, mezclado con pequeños interludios en los que se representan grotescas obras de teatro. Es el punto en el que da igual que alguien intente ayudarte, porque te has dejado engañar por esos que viven dentro de tu cabeza, y ya no ves más allá. Solo piensas: “todo es absurdo, incluso yo lo soy. No hay nada que pueda o puedan hacer”.

Pero eso no es todo, de repente, un día, la cosa más absurda te hace volver a flotar en el aire. Ver pasar esas luces multicolores otra vez, y todo, de alguna manera, se vuelve extrañamente bello y con un orden caótico perfecto. Pero tampoco te dejes engañar demasiado, lo más seguro es que vuelvas a tropezar de nuevo y se vuelva a acercar a ti esa gran masa negra de voces despiadadas.

08 enero 2007

Días normales dentro de sueños

Según pasaban los días se dejaba llevar por las circunstancias. Esos días que debían ser dorados, como supuestamente era la manzana del paraíso, y a la vez podrido por dentro, color marrón y destellos violetas de esos que vuelan sobre la descomposición de algo que alguna vez formo parte de lo vivo. No había terminado de leer aquella bazofia que le hacían tragar cada mañana. Esas ordenes detalladas para guiar a los nuevos esclavos de la época moderna. Miraba hacia el infinito, no aguantaría que lo que tenia cerca le rozase siquiera. Nunca le gustaron esas caras que la gente solía poner de aceptación, de “adelante te estoy escuchando atentamente”, cuando en realidad estaban tan lejos como yo, y de alguna forma misteriosa sellaban sus oídos y mientras miraban fijamente al interlocutor no se enteraban absolutamente de una sola palabra.

Por unos segundos desapareció de la sala, todo se quedo absolutamente negro. Un silencio para muchos inmensamente destructor, no para él, corto los segundos con tanta delicadeza que parecieron horas incluso días. Estaba allí en aquel vacío, pero no tenía la percepción de estar como solemos decir. No sentía su cuerpo, o no había tal cuerpo, una de dos. Pero se movía por el solo con el hecho de pensarlo, aunque tampoco había ninguna referencia que le dijera que se estaba moviendo. Toda esta confusión en su percepción, ¿qué estaba ocurriendo? ¿Se convirtió en uno de esos que tanto odiaba?

Sin darse muy bien cuenta, estaba de vuelta Sus pupilas abiertas como un pozo sin fondo ahora se encogieron por la luz fluorescente parpadeante. Posiblemente una de las razones más posibles de sus continuas migrañas. Mientras todo acababa y la gente se dirigía a sus respectivos puestos de aquella enmarañada red de responsabilidades, empezó a desvariar.

Aquellos dos hombres que me miraban en el autobús, parecían vendedores de contratos gratuitos de telefonía, mierda de teléfono siempre pagando y pagando, tal vez los niños debería matar a sus padres, solo por necesidad, si, como cuando la mantis devora a su pareja durante la reproducción, aunque eso solo suela ocurrir en cautividad, y tal vez por eso, ¿no estamos todos encerrados dentro de nosotros mismo? ¿Estaba todo cerrado? Necesito salir a la calle a fumar un cigarro.

Se levanto, la gente aun revoloteaba por la habitación, hablaban unos con otros, o más bien se lanzaban frases y preguntas sencillas. Salió de la habitación y respiro profundamente, aun estaba ese olor a moqueta, a folios, a toner, a zapatos de cuero, a corbatas, a mentiras, a resentimiento, a obligación. Medio corrió hacia el ascensor, mientras recordaba Slave to the wage. No podía aguantar, el ascensor paraba en todos los pisos, parecía no llegar nunca. Opto por las escaleras, se dirigió hacia la puerta, una de esas con las llamadas barras anti-pánico, y empujo. De repente un tintineo sonó fuertemente. ¿Fuego? Miró la puerta mientras decía mierda. Perfectamente colocado y visible en mitad de la puerta ponía “Puerta conectada a sistema de alarma”. Esto solo empeoro las cosas, ahora tenía más ganas aun de salir corriendo de allí.

Bajó por las escaleras a toda prisa, y aquel sonido horrible solo conseguía que su corazón latiera más y más rápido. Solo tres pisos más y estaré fuera de aquí, solo dos más, el ultimo, ¡sí!. Abrió otra de las puertas de emergencia, y ya estaría a pocos metros de la calle. De repente notó un impacto en el costado, y a cámara lenta vio como la puerta de salida giraba noventa grados. Se giro en el suelo, era el hombrecillo de seguridad, debían haberle visto por las cámaras.

05 enero 2007

Cronológicas

Hoy habría sido un día de esos que etiquetar como, “PUTA MIERDA”, si no fuera por un pequeño detalle (de esos que son tan pequeños que hasta son más importantes que cualquier otra cosa). Habré dormido unas cuatro horas aproximadamente, despertándome para ir al baño a vomitar, o simplemente a que me dieran arcadas y a salivar como un animal rabioso.

Después de unas cuantas, ni siquiera se cuantas veces, he conseguido dormir un poco seguido, unas dos horas. Me he levantado y la primera frase que me ha venido a la cabeza “quiero morirme, voy a llamar al trabajo, no voy”. Sorprendentemente me he quedado dormido (bueno dentro de mi no es tan sorprendente) y he despertado a 5 minutos de la hora limite para hacerlo todo corriendo y llegar al tren. Pero en este momento estaba mucho mejor, así que al final he ido a trabajar.

Durante la mañana he estado un poco chungo a ratos, pero en general he ido mejorando, cuando por fin he salido a ver el sol, me he recuperado. He pensado que hacia tiempo que no pensaba en algunas cosas. No he comido por si acaso, he leído y he fumado. De repente sin saber porque estaba estupendamente bien, y no solo físicamente.

Unas horas después cuando he salido, he empezado a andar calle arriba de vuelta a casa. De repente una sensación contraria a la anterior ha vuelto, una enorme tristeza y desolación se han metido en los bolsillos, y pesaban, pesaban como arrastrar diez bueyes muertos con una soga atada al cuello. Andaba y la gente pasaba por ambos lados, unas lagrimas que siempre salen en este trayecto por tantas horas dedicadas a fijar la vista y el maldito frío que hace en ese pueblo, se han juntado con otras no tan habituales.

Cuando he llegado al tren me dolían los ojos, los notaba hinchados, la nariz no dejaba de gotearme y por si fuera poco, el andén estaba lleno, más de lo normal. Un retraso de veinte minutos, y todas las sardinillas a la lata. Al menos el viaje me ha hecho sonreír de vez en cuando; gente se aferraba a las puertas para no sobrepasar la línea que ocuparían al cerrarse, gente durmiéndose casi a punto de caer al suelo, miradas extrañas, caras nuevas siempre nuevas.

He llegado a casa y una vez más no ha habido dios de moverme a ningún sitio, mal asunto. En fin, resumen de un día absurdo, no solo en el mal sentido claro.

04 enero 2007

¿Yá?

Fugazmente ella paso por su recuerdo. Y de repente al pensar en ello, se dio cuenta de que había salido de es gran agujero. Esas lianas que lo ataban de pies y manos le liberaban al fin. Unas marcas de resentimiento y de dolor marcadas en sus muñecas y sus tobillos, como si realmente existieran esas lianas. Pero ahora estaba libre, no podía dejar de sentir dolor, pero al menos podía vagar entre los nuevos deseos que crecían dentro, muy adentro aun.

La manta uniforme y agradablemente tibia que el sol dejaba caer sobre el, como sin esfuerzo alguno, había empezado a dibujar una pequeña mueca de sonrisa. O tal vez había sido aquel niño que había tropezado torpemente, y miraba a su madre desde el suelo con la cara desencajada de la risa, como si se hubiera dado cuenta del error que cometido y hubiera decidido aplacarlo con el mejor humor posible.

¿Por qué siempre quería morirse? ¿Cómo le había sido tan fácil entrar en esa espiral, de la ahora era tan difícil salir? Pero ahora creía estar a medio camino de salir, de escapar por fin de ese centro oscuro que no hacia otra cosa que atraerle y hacerle tanto daño. Encendió un cigarrillo, el humo paseo por sus labios y entre sus dedos, esos que antes pasaban tanto tiempo en contacto con tu piel, con tu pelo y tu nuca. Ahora eran los dedos que solo tocaban cosas inertes. Parte de esa muerte se le había contagiado, quien sabe si por la manos o por donde, pero su cuerpo empezaba a responder de nuevo.

¿Y el odio? Si, el odio también se despedía de el, con paso firme se alejaba, aunque reaparecía por otras razones, pero menos irracionalmente.

Se miró los pies, siempre se miraba los pies era como un signo de personalidad, o de separación de la realidad, como cuando un niño se esconde tapándose los ojos. Aquellas miradas extrañas a veces le hacían perder la concentración en lo que realizaba o pensaba. Se levanto y siguió un camino improvisado entre los árboles y el césped. No sentía que estuviera caminando, era como ver un video, como estar colocado o tal vez como si te hubieran quitado un gran peso de encima. Miraba sus pies, de alguna manera inconsciente era como estar dentro de él, pero sin sentir físicamente lo que ocurría.

Ahora sus mareadas ideas se habían posado en otra cosa. ¿Estaría otra vez dejándose atrapar? No quería aceptarlo pero a la vez no podía huir de ello.

“Quita una pena otra pena;

un dolor, otro dolor;

un clavo saca otro clavo,

y un amor quita otro amor.”

J. A. Fernández Bañuls

02 enero 2007

Miedo y asco en el Llac center

Hoy, dentro de mi aburrido día en el trabajo, mientras leía un manual, para pasar el tiempo, he encontrado esta pieza maravillosa. Compara la ejecución de un Job con un ejemplo, de esos de los que hacia el tipejo de Dogville, que se basa en ir a un restaurante y pedir.

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ABCs of z/OS System Programming Volume 1

Capitulo 3. TSO/E, ISPF, JCL, and SDSF página 129

"One way of thinking about JCL is to compare it to a menu in a restaurant. If you are a customer at a restaurant, you and the other customers don’t just walk into the kitchen and start cooking your own dinners—that would defeat the very purpose of going to a restaurant.

Instead, from a menu describing all the restaurant has to offer, you select items to make up an order, specifying which entrees you want, which salad dressing you prefer, and any other special requests you have. You then ask the waiter to take your order to the kitchen. In the kitchen, a team of chefs divides up the work and the appropriate ingredients in order to prepare each dish as quickly and efficiently as possible. While the meals are being prepared, you and your friends can ignore what’s going on in the kitchen, engaging instead in dinner conversation, catching up on the latest news. When the waiter brings your meal out, you concentrate on your enjoyment of the meal.

Now imagine yourself back at the office using your MVS system, and think of JCL as the menu. In the same way that you and the other diners select items from the menu and place orders for the waiter to take to the team of chefs, you and other MVS users use JCL to define work requests (called jobs), and use a job entry subsystem (JES) to submit those jobs to MVS.

Using the information that you and the other users provide with JCL statements, MVS allocates the resources needed to complete all of your jobs just as the kitchen chefs divided up the work to prepare the orders of all the customers.

And just as the chefs worked in the kitchen while you and the other diners devoted your attention to what was going on at your tables, MVS completes the submitted jobs in the background of the system, enabling you and the other users to continue working on other activities in the foreground.

And just as the waiter conveys the results of the chefs’ work to you, JES presents the output of the jobs to you."

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Muy bueno el primer párrafo: “una forma de ver los JCL es compararlos con el menú de un restaurante. Si eres cliente en un restaurante, tu y los demás clientes no vais directamente a la cocina y os ponéis a cocinar vosotros mismo- esto entraría en contradicción con el propósito de ir a un restaurante.” Y un final apoteósico donde te devuelve a la realidad, después de una descripción del proceso de “cómo pedir en un restaurante”. Narra así: “Ahora imagínate de vuelta en la oficina utilizando tu sistema MVS, y piensa en el JCL como un menú….”. Y por si fuera poco hace una comparación final sobre las distintas partes de los dos procesos, los camareros son el JES, el menú el JCL, etc etc. En fin, yo me partía solo, allí, rodeado de cajas ortoédricas que hace kjjjjjj todo el rato sin parar, y piiii. Y a veces me pregunto cual es la razón para tener todas esas ideas contradictorias...

Y lo malo de esto, es que en ciento cincuenta páginas que llegué a leer de este, fue lo único gracioso que me encontré