No hemos sido consciente de la historia que hemos escrito en cada ola del tiempo. En ese tomo han quedado recopiladas, manchadas por el miedo, corridas por las lluvias torrenciales, desbrozadas por el desuso mas apático. Estirando las puntas de los dedos, intentando tocar los cielos, durante horas, durante días, durante lunas, con el bebe rozando los planetas del móvil de su cuna, su universo inalcanzable y su deseo intrínseco e inalienable. Y el calor conforta su rabia y duerme su apetito voraz de abrazar la eternidad intangible.
Duermo en este grito que consuela el vacío y el silencio de días escudriñando cada pagina en las olas, llorando por no reconocer las palabras escritas y a veces de alegría por no ver ya heridas. Mirando las cicatrices, se levanta una brisa y la hierva parece estar creciéndote en los pulmones, los arboles hablan entre ellos y no puedes evitar levantar la cabeza. En ese vasto rincón donde tu cuerpo pesa menos, tu mente deja de reptar para fabricarse sus propias plumas y tu corazón se alivia en cada trago de sangre.
29 septiembre 2013
19 septiembre 2013
Diesel
Las lanzas del sol empalan las nubes y se clavan en la tierra, que respira bajo los pies, consciente de su gran labor. Danzan con sus claro oscuros, corriendo sobre la superficie, como las sabanas de los muebles de casas deshabitadas, Acarician a ratos el nogal que se había retorcido durante años por seguir con vida, el viento le arranca sus ultimas hojas muertas, que besan el suelo en su ultimo adiós mecidas por un viaje de tirabuzones.
Las sonrisas se agrietan con el polvo seco del ardor muerto, del anzuelo arrancado en lugar de destrabarlo con el cariño y respeto que exige el escombroso dolor que ha quedado fijado como la cuarta capa de papel de pared, de la incertidumbre de la caída en el oscuro vacío, del deseo de llegar al fondo y tragar todo el lodo, todo lo toxico, y renacer como un rayo de luz refractado, que muestre todos los colores que exige este espíritu remendado, que olfatea en círculos el amor que no pregunta como o por que. Solo el ser, disolviéndose como gasolina en un charco.
Las sonrisas se agrietan con el polvo seco del ardor muerto, del anzuelo arrancado en lugar de destrabarlo con el cariño y respeto que exige el escombroso dolor que ha quedado fijado como la cuarta capa de papel de pared, de la incertidumbre de la caída en el oscuro vacío, del deseo de llegar al fondo y tragar todo el lodo, todo lo toxico, y renacer como un rayo de luz refractado, que muestre todos los colores que exige este espíritu remendado, que olfatea en círculos el amor que no pregunta como o por que. Solo el ser, disolviéndose como gasolina en un charco.
18 septiembre 2013
Pirámides
Aquellos que pensaron que nunca más tendrían que chupar pollas o lamer culos, allí estaban, con las rodilleras y las coderas enfundadas.
17 septiembre 2013
1215
Hermanado engendro de repetición absurda, deja de dar cuerda al rechazo y la miseria mental, deja libres las cadenas que en tensión abrazan en magullados eslabones que se funden a la piel. Deja correr al niño por los prados verdes y húmedos de mañanas brumosas, deja una cueva llena de espejos de colores, donde entren los rayos del sol y dibuje en cuadro variable e infinito en el tiempo, el verdadero rostros de la luz, deja que este dolor se aleje sin mirar atrás, fundiéndose en el horizonte como el final de una canción. Deja abierto el saco de los roces del cariño, en ofrecimiento y actitud. Deja que el viento levante el cuerpo pesado, que le alimente su facilidad de vibrar y silbar, su despreocupación por traspasar cualquier espacio, sin decir hola o adiós. Deja de sangrar, deja de llorar, déjame dormir!
12 septiembre 2013
Bloqueo
Pesado manto de piedra y hierro que has cubierto todos los pliegues del cerebro hasta la punta de los nervios, has cristalizado sobre cada musculo y soplado al oído una toxica cantata, que bien podría salir de labios de medusa.
A veces el tacto traspasa el espacio infinito entre los cuerpos que están tanto a escasos milímetros como a distancias astrales, porque la voluntad esta en ellos, pero no en esta cascara, carcasa oxidada. Por los descascarillados huecos van escurriéndose las piezas, cada engranaje de la maquina perfecta e irreproducible por su propia técnica, se vuelve mas y mas inutil. Mientras, el camino va consumiendo, con ayuda de los elementos, todos los muelles palancas tuercas y tornillos. Capa por capa, con la paciencia con la que los vivos nos sentimos tan incómodos. Porque nos aterra y a la vez es la fuente de muchas de las dichas que más valoramos, porque el tiempo que marca la fugacidad de cada estallido, es nuestro amigo imaginario y aunque no lo queramos, ahí estará.
A veces el tacto traspasa el espacio infinito entre los cuerpos que están tanto a escasos milímetros como a distancias astrales, porque la voluntad esta en ellos, pero no en esta cascara, carcasa oxidada. Por los descascarillados huecos van escurriéndose las piezas, cada engranaje de la maquina perfecta e irreproducible por su propia técnica, se vuelve mas y mas inutil. Mientras, el camino va consumiendo, con ayuda de los elementos, todos los muelles palancas tuercas y tornillos. Capa por capa, con la paciencia con la que los vivos nos sentimos tan incómodos. Porque nos aterra y a la vez es la fuente de muchas de las dichas que más valoramos, porque el tiempo que marca la fugacidad de cada estallido, es nuestro amigo imaginario y aunque no lo queramos, ahí estará.
08 septiembre 2013
Benasque
Olvidada la esencia de las cosas más simples, hemos contaminado cada célula con el hedor persistente del rencor y la malicia. Atado una anilla a cada articulación y fijado al suelo con sedales, luchamos inútilmente contra el enemigo invisible. Se ha de plantear el ser entonces, una fuerte limpieza a cepillo de madera y jabón de tierra. Volver a medir cada escala ya asegurada, empezando por la sutil facilidad con la que la tierra nos premia, si nos aseguramos en el lugar idóneo, esas encastradas viejas ataduras saltaran por si solas.
Entre los gigantes muros plantados de masas de pinos fuertes, piedras de avalanchas y aludes y mantos húmedos en cielo y tierra, serpentean los caminos transitados rara vez y con la esencia de la vida casi sin manchar, cruzados por animales de ojos vivos, y bajo el reflejo de tejados negros brillantes. Te ata un nudo por encima de la cabeza y te agita removiéndote por dentro y despertando la parte que había quedado cubierta de imbecilidad. Te tambaleas ojiplático de un lado a otro, y cuando por fin crees haber recuperado el equilibrio, te golpea entre la negra oscuridad con el mayor espectáculo de candiles titilantes en el cielo que puedas presenciar, mientras te alumbras los pies para no tropezar.
Es difícil definir ese estado hipnótico, tal vez por eso es mejor vivirlo.
Entre los gigantes muros plantados de masas de pinos fuertes, piedras de avalanchas y aludes y mantos húmedos en cielo y tierra, serpentean los caminos transitados rara vez y con la esencia de la vida casi sin manchar, cruzados por animales de ojos vivos, y bajo el reflejo de tejados negros brillantes. Te ata un nudo por encima de la cabeza y te agita removiéndote por dentro y despertando la parte que había quedado cubierta de imbecilidad. Te tambaleas ojiplático de un lado a otro, y cuando por fin crees haber recuperado el equilibrio, te golpea entre la negra oscuridad con el mayor espectáculo de candiles titilantes en el cielo que puedas presenciar, mientras te alumbras los pies para no tropezar.
Es difícil definir ese estado hipnótico, tal vez por eso es mejor vivirlo.
03 septiembre 2013
Sangre
Es canto de silencio en la vacía profundidad de las cuevas inexploradas. El pladur se derrite al tueste blanco enfermo de los fluorescentes, los armarios se levantan sobre sus pequeñas patas, aletean sus puertas se inclinan hacia delante para vomitar sus entrañas y al menos cambiarlas por este aire toxico. Y el monitor te observa, cada gesto, cada tic, cada mirada esquivada, cada sueño medido en décimas de segundo, mientras el parpadeo de la consciencia es devorado por el automatismo reclasificado y matematizado funcionalmente. Cuesta reconocerse, ver el árbol retorcido y medio seco que ha esquivado tanto rayos y ha soportado otros tantos, alimentado con una tierra casi desertica y quebrada y con la mitad de las raíces al aire de la vida de los desprecios.
No quiero agua, no quiero sol, solo sangre, metálica y carmín.
No quiero agua, no quiero sol, solo sangre, metálica y carmín.
02 septiembre 2013
2110
Sigue vagando ese pensamiento, viajando, planeando el aire. Estremecido cuerpo usado, que lo habían arado, sembrado, regado, recolectado, pavimentado, construido, derrumbado, vuelto a honrar y edificar para masacrarlo finalmente y dejarlo inerte. Y esos despojos se arrastran tristemente,friegan el suelo con su desesperación por alcanzar uno de esos aviones de papel manchado. Por ver el reflejo al otro lado de la tristeza, romperse las manos y desgarrarse los dedos por traspasar el espejo, para poder sangrar felizmente al otro lado. Mitad en un lado mitad en otro.
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