26 noviembre 2008
Soo, burra
Entramadas sabanas al colchón, enterradas décadas de depresión
Fulminadas frases de interpretación, malgastadas fuerzas de ilusión
Así trafica el pensante, o el dice ser tal cosa
Asá recicla su farsa, mastica carcoma, a solas
Ha desviado su atención a millones de años luz
A su cárcel de palabras, vacía
A su salina inteligencia pasa el tranvía mentira
con todo su teatro marionetil de tanto en tanto
humor pestañí,
amarradas, tristes y relamidas bromas sudadas.
Así pasan los días
las horas
los segundos
El roble ríe, el amo de la razón llora
Fulminadas frases de interpretación, malgastadas fuerzas de ilusión
Así trafica el pensante, o el dice ser tal cosa
Asá recicla su farsa, mastica carcoma, a solas
Ha desviado su atención a millones de años luz
A su cárcel de palabras, vacía
A su salina inteligencia pasa el tranvía mentira
con todo su teatro marionetil de tanto en tanto
humor pestañí,
amarradas, tristes y relamidas bromas sudadas.
Así pasan los días
las horas
los segundos
El roble ríe, el amo de la razón llora
20 noviembre 2008
El mundo informático
Por lo general se tiene la idea preconcebida de que los informáticos son tipos introspectivos y que tienen múltiples dificultades para relacionarse y expresar sus sentimientos. Esto no es del todo cierto, la verdadera realidad es que los informáticos viven en un mundo vetado al resto de los normales. Algunos ejemplos:
Después de unas hora de aburridas tareas repetitivas y monotemáticas uno de los individuos se entretiene haciendo ruidos con una cuchara de plástico de café en el canto de la mesa, al alejarla y acercarla se producen diversos tonos. Al cabo de un rato uno de los compañeros de sala empieza a mirar despectivamente al emisor de semejante sonata. El compañero del músico se le acerca mientras mira al tipo descontento y dice “kuxa creo que estas molestando a ese tipo de ahí” a lo que el instrumentistas responde casi sin dejar acabar la frase “¡Que se joda!”
Otra capacidad es la de reírse del trabajo de uno mismo incluso de uno mismo. Tu compañero te dice “oye es que no entiendo muy bien esto me puedes echar una mano”, sin apartar la vista de la pantalla dices “cuantas veces tengo que decirte que no tienes que entenderlo solo tienes que hacerlo” También se puede observar incluso un comportamiento denigrantemente infantil, cuando tu jefe pasa por la mesa de enfrente gritas “joo, devuélveme mi boli, nombre-del-jefe , jo dile que me de mi boli”
Otro comportamiento observable es el de ignorarse. “No se muy bien que poner aquí, yo creo que lo estoy haciendo bien”, al ver que te están ignorando haces de ventrílocuo y te respondes a ti mismo “si muy bien así es como lo tienes que hacer”
La tipa de recursos humanos ya tiene la idea de que estar delante de un ordenador demasiadas horas debe afectar al raciocinio de las personas y que las acaba volviendo loca porque hacen ruidos extraños. Cuando tu solo hacías el reclamo de algún tipo de animal en celo, respondiendo a las miradas del resto de la sala que le quitaban la ropa.
Y si, hablamos de cosas muy raras a veces, pero prefiero esta locura a la de los reality shows de la tele
Después de unas hora de aburridas tareas repetitivas y monotemáticas uno de los individuos se entretiene haciendo ruidos con una cuchara de plástico de café en el canto de la mesa, al alejarla y acercarla se producen diversos tonos. Al cabo de un rato uno de los compañeros de sala empieza a mirar despectivamente al emisor de semejante sonata. El compañero del músico se le acerca mientras mira al tipo descontento y dice “kuxa creo que estas molestando a ese tipo de ahí” a lo que el instrumentistas responde casi sin dejar acabar la frase “¡Que se joda!”
Otra capacidad es la de reírse del trabajo de uno mismo incluso de uno mismo. Tu compañero te dice “oye es que no entiendo muy bien esto me puedes echar una mano”, sin apartar la vista de la pantalla dices “cuantas veces tengo que decirte que no tienes que entenderlo solo tienes que hacerlo” También se puede observar incluso un comportamiento denigrantemente infantil, cuando tu jefe pasa por la mesa de enfrente gritas “joo, devuélveme mi boli, nombre-del-jefe , jo dile que me de mi boli”
Otro comportamiento observable es el de ignorarse. “No se muy bien que poner aquí, yo creo que lo estoy haciendo bien”, al ver que te están ignorando haces de ventrílocuo y te respondes a ti mismo “si muy bien así es como lo tienes que hacer”
La tipa de recursos humanos ya tiene la idea de que estar delante de un ordenador demasiadas horas debe afectar al raciocinio de las personas y que las acaba volviendo loca porque hacen ruidos extraños. Cuando tu solo hacías el reclamo de algún tipo de animal en celo, respondiendo a las miradas del resto de la sala que le quitaban la ropa.
Y si, hablamos de cosas muy raras a veces, pero prefiero esta locura a la de los reality shows de la tele
16 noviembre 2008
El retorno
Después de una larga temporada sin recordar sueños, hoy he conseguido retener unas escenas, de toda la marabunta de secuencias que tengo la sensación de de haber vivido esta noche.
La historia parecía desarrollarse en alguna ciudad extranjera, no recuerdo cual, iba con dos acompañantes mas, tampoco alcanzo a recordar quienes eran. Caminábamos por una carretera cuesta arriba. A la izquierda se extendía una valla roñosa, de las que te obligarían a ponerte la inyección del tétano si te engancharas el codo con ella, al otro lado, en el recinto, había varios vehículos desvencijados. Como en cualquier cementerio de coches que se precie había perros que guardaban la chatarra, nunca he llegado a comprender esta obsesión, ¿Quién entraría a un desguace a robar?, supongo que siempre hay gente para todo. También había un tipo, fondón, lleno de grasa y con un mono raído. Entonces me doy cuenta que todos los perros del cementerio tienen por cabeza una reproducción de la de su dueño. Con mi sorpresa exclamo, “¡estos perros tienen cara de persona!”. A lo que el dueño respondió algo que no recuerdo, creo que relacionado con la magia.
Seguimos caminando por la calle. En algún momento paramos delante de la puerta de un edificio, al abrir la puerta dentro cuelga un cartel metálico que dicta: “Lo mejor en colorantes amarillo y naranja”. Impresionado por semejante producción descabellada insisto en subir a ver que hay. La escalera es vieja, los escalones son de baldosa con el canto de madera roída y desgastada, al igual que el pasamanos de la escalera. La subida a cada piso es en dos tramos que discurren cada uno en sentido opuesto al otro. A cada piso que subimos es más y más baja la altura del techo de la planta hasta que llega un momento que tenemos que desistir de seguir subiendo porque no cabemos…
En fin, esto ha sido todo lo que he conseguido retener, he decidido apuntarlo antes de que desaparezca completamente de la cabeza. La verdad es que me he quedado bastante impresionado, sobre todo porque hacia mucho tiempo que no recordaba tantas cosas de un sueño y que fueran seguidas en la historia, solo recordaba escenas, imágenes o restos de alguna sensación.
La historia parecía desarrollarse en alguna ciudad extranjera, no recuerdo cual, iba con dos acompañantes mas, tampoco alcanzo a recordar quienes eran. Caminábamos por una carretera cuesta arriba. A la izquierda se extendía una valla roñosa, de las que te obligarían a ponerte la inyección del tétano si te engancharas el codo con ella, al otro lado, en el recinto, había varios vehículos desvencijados. Como en cualquier cementerio de coches que se precie había perros que guardaban la chatarra, nunca he llegado a comprender esta obsesión, ¿Quién entraría a un desguace a robar?, supongo que siempre hay gente para todo. También había un tipo, fondón, lleno de grasa y con un mono raído. Entonces me doy cuenta que todos los perros del cementerio tienen por cabeza una reproducción de la de su dueño. Con mi sorpresa exclamo, “¡estos perros tienen cara de persona!”. A lo que el dueño respondió algo que no recuerdo, creo que relacionado con la magia.
Seguimos caminando por la calle. En algún momento paramos delante de la puerta de un edificio, al abrir la puerta dentro cuelga un cartel metálico que dicta: “Lo mejor en colorantes amarillo y naranja”. Impresionado por semejante producción descabellada insisto en subir a ver que hay. La escalera es vieja, los escalones son de baldosa con el canto de madera roída y desgastada, al igual que el pasamanos de la escalera. La subida a cada piso es en dos tramos que discurren cada uno en sentido opuesto al otro. A cada piso que subimos es más y más baja la altura del techo de la planta hasta que llega un momento que tenemos que desistir de seguir subiendo porque no cabemos…
En fin, esto ha sido todo lo que he conseguido retener, he decidido apuntarlo antes de que desaparezca completamente de la cabeza. La verdad es que me he quedado bastante impresionado, sobre todo porque hacia mucho tiempo que no recordaba tantas cosas de un sueño y que fueran seguidas en la historia, solo recordaba escenas, imágenes o restos de alguna sensación.
06 noviembre 2008
Que arda todo
Hay días que se pueden odiar mas que otros, pero hay otros que solo te apetece apretar con todas tus fuerzas cualquier objeto que pase por tus manos, aplastarlo hasta que los trozos salgan despedidos en todas direcciones y las astillas se te claven en la mano para así poder seguir destrozando con mas fiereza todo lo que te rodea. A veces hay que controlar este impulso, para no descontrolarse para no dañar nada útil. Aunque casi siempre es un esfuerzo inútil, la rabia ha dominado muchas veces la voluntad de las personas. Acabas arruinando cualquier cosa que tocas haciéndote daño a ti mismo, no solo físicamente en el momento, sino también a largo plazo, pues destruyes cosas que pueden haberte costado horas y horas de trabajo. Sin tener en cuenta las consecuencias psicológicas, aunque esto siempre es mas difícil de medir, más con palabras.
Siempre ocurre así, te tropiezas das con la frente contra la vida, aprietas los dientes y le pegas un puñetazo a lo primero que encuentras, casi siempre es duro, así que te haces daño, a veces hasta sangras. Como te jode enormemente haberte hecho daño en la mano, pateas algo que te quede al alcance con la mala suerte que das contra una esquina y te tuerces dos dedos del pie. Y así puedes tirarte indefinidamente, hasta que se te pase ese impulso, o hasta que te hagas tanto daño que te sientas satisfecho, de lo estúpido que eres, claro.
La verdad que nada ayuda, he llegado a gritar miles de falacias insultos y maldiciones. Pero nada ha cambiado, salvo unos comicios de estar afónico. Seria fácil echarle la culpa al mono de fumar, si tuviera la necesidad, pero no la tengo. Así que todo parece un truco de magia extravagante del que empiezo a estar cansado, no sabes como pero cualquier cosa crispa la tranquilidad, así es.
Y aprovechando una de las frases de ley innata del último disco de extremo, parece que yo también estoy en lucha contra mi mismo, todo será ver si acabo conmigo o me canso de luchar.
Si, que arda todo
Siempre ocurre así, te tropiezas das con la frente contra la vida, aprietas los dientes y le pegas un puñetazo a lo primero que encuentras, casi siempre es duro, así que te haces daño, a veces hasta sangras. Como te jode enormemente haberte hecho daño en la mano, pateas algo que te quede al alcance con la mala suerte que das contra una esquina y te tuerces dos dedos del pie. Y así puedes tirarte indefinidamente, hasta que se te pase ese impulso, o hasta que te hagas tanto daño que te sientas satisfecho, de lo estúpido que eres, claro.
La verdad que nada ayuda, he llegado a gritar miles de falacias insultos y maldiciones. Pero nada ha cambiado, salvo unos comicios de estar afónico. Seria fácil echarle la culpa al mono de fumar, si tuviera la necesidad, pero no la tengo. Así que todo parece un truco de magia extravagante del que empiezo a estar cansado, no sabes como pero cualquier cosa crispa la tranquilidad, así es.
Y aprovechando una de las frases de ley innata del último disco de extremo, parece que yo también estoy en lucha contra mi mismo, todo será ver si acabo conmigo o me canso de luchar.
Si, que arda todo
Etiquetas: Vómitos
