24 julio 2007

Pláticas al espacio

¿Tú lo decidiste? ¿Pediste alguna explicación a los monos del espacio? No, simplemente te quedaste allí, mientras pasaba uno y otro tren, cargados todos de cosas, inservible, ya fueran muñecas sin piernas o brazos, muelles estirados, tornillos pasados de rosca, pilas agotadas. Y dentro las muñecas gritan por su vida, aunque se saben bien acabadas. Duerme duerme, no pienses mas en ello, olvida ya esa penuria; víboras, afilados dientes de tridente, intentan arrastrarte cuesta abajo, notas las piedras rodando bajo tu peso, el olor del polvo removido entrándote por los poros, la imposibilidad de no poder hacer nada salvo sufrir el arrastre.

Pero no, alguien ha decidido agarrase con uñas y dientes a esa llamada del desesperado y desvencijado, este, “nuestro mundo”. Dejan la sangre de sus dedos en el camino, continuando un reguero rematado por sus uñas, gritan y se revuelven poseídos por el alma del rebelde, ese fuego que sale de dentro de la carne y te hace arder por dentro haciendo que el cuerpo se agite espasmódico en movimientos inútiles.

Esos que se aferran a esos mundos invisibles, poco encuentran en este que no les recuerde a lo que a fuerza les enseñaron a no mirar y olvidar. Pero hay muchas cosas que ni nosotros mismo podemos controlar, es mas, son estas las cosas a las que mas aferrados estamos, tanto por el lado bueno o placentero, como por el malo o doloroso. Aferrados al binomio de los extremos predicamos una moral ejemplar, que hemos decidido implantar a todo el mundo. Si los demás no siguen nuestros patrones entonces nos mordemos los codos y nos damos la vuelta a la piel intentando cambiarlos.

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19 julio 2007

donde nadie encuentra los pasos que dejas al caminar

Las luces de las farolas naranja rosadas cruzaban el habitáculo a espacios iguales de tiempo, a ritmo con las rayas intermitentes de la carretera, a sinfonía visual musical. Llegaba adagio, y las luces desaparecían, solo la base de las líneas seguía latiendo ante sus ojos, y volvía de nuevo la luz, cegando al principio, incluso haciendo estremecer sus nervios, como quien sale de un agujero en el que apenas puede respirar.

Allí, cercado entre el pausado bajo de la línea derecha y los punteos de la izquierda, estaba el lugar seguro, el lugar que todos seguirían si querían llegar a sus destinos, a sus esperanzas, quien sabe, a sus miedos o dolores, encuentros perdidos en el tiempo y prometidos de pasada, y otros recalcados una y otra vez como quien se propone una nueva meta en su vida.

Veía el coche desviarse del camino marcado y flotar unos segundos en el aire. Luego se encontraba preso de la inercia, recordando esos videos de accidentes simulados con muñecos de pruebas, que vistos desde una cámara interior fija, que dejaba como única referencia fija e inamovible el interior del vehiculo, mientras dentro sus pasajeros bailaban al son de las vueltas de campana, mientras cristales, trozos de metal y plástico rebotaban en todas direcciones pariendo un sincronizado caos cinético.

Abrió los ojos de nuevo, seguía en el camino. Alguien le dijo, imaginar como le ocurrían cosas malas, como esta ensoñación de accidente, aumentaban las posibilidades de que estas pasaran al plano real. Pero él pensaba que si no imaginaba las peores cosas que podían ocurrirle su vida era tan sosa tan aburridamente normal y a salvo… pensar solo en cosas buenas dejaría sus experiencias a la altura del betún comidas por los gusanos de la comparación odiosa.

En un gran tramo, las luces de la autopista desaparecieron, ante sus ojos el cristal del coche parecía no existir, y las señales viales solo eran visibles gracias a sus luces. Una enorme y vasta cúpula negra salpicada de puntos blancos, amarillos y azulados reflejaba en sus cristales, por los que apreciaba el mundo visual, la idea de lo lejano que todo estaba de todo, la idea de el vacío, la idea de la insignificante vida suya respecto a la de todo ese gran imperio de fuerzas cósmicas.

Apago las luces y quedo sumido en el vacío de la oscuridad y cerró los ojos. Y voló lejos, donde nadie encuentra los pasos que dejas al caminar.

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01 julio 2007

sensoanemia

Pisadvertido estas. Deformantidotos y no olvides que tu eres la solución que buscas a toda duda ¿Por qué siempre duda? Tal vez la única forma de cerciorarse de que algo se puede asemejar a percepción o realidad es esa capacidad de cuestionarse acerca de ello. Rápido ruedan las ruedas del ferrocarril, o no, pero aunque tú quieras o no siempre hay un estanque donde la quietud de las aguas ha hecho crecer un manto color verde acido alucinógeno, sobre el la vida sigue su curso independientemente a tus vicisitudes.

El ego golpeo la puerta trasera de casa, mientras no decíamos nada. Arroyo camino al interior mientras decía “estoy en casa”. Al tiempo mirar tras la ventana era nuestra única distracción, submarinos de recovecos mentales, sensación de tener los pies encharcados, vomitando sangre pero solo de una forma introspectiva (sonriendo con olor y sabor férreos) no queremos ver lo que en realidad acontece, por no ser gráficos y violentos.


Confianza ciega, grave error. Un mundo que solo acepta la confianza adaptativa … realmente no merezco esta vida. Miles de personas podrían disfrutar de ella mientras yo la malgasto y agrio con desenvainadas espadas engendradoras de tierras yermas.

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