Detenido, la mirada fija sobre las líneas blancas paralelas del asfalto. Décimas de segundo aparece la imagen deformada de uno mismo. El reflejo de los cristales combados reducen la cabeza y espanzurran y acercan el cuerpo. El aire arrastra palabras suspiros y gritos, empapados de humo de gasolina. Y rítmicamente hay un instante en el que todo parece detenerse, para luego reanudar a ruido de motores.
¿Cuantas caras, cuantas mentes, han rozado tu paso? ¿De cuantas de esas sabes, cuantas olvidaste, cuantas saben de ti? No puedes vivir del recuerdo ni olvidarte de el, solo así podrás vivir del presente, en él. Y solo son palabras, y solo son ideas. ¿Y al ponerlas en juego? Pues en el juego solo parece haber simetría, si existe una idea, existe la que trata de anular a esta. Así viven los monitos tirando de los dos extremos de la cuerda.
Es tan difícil sentarse a contemplar el agua en calma. – Ya casi has olvidado caminar – Tan difícil un acuerdo – Son tres escalones – Tan extraño no sentir ese afán de deshacerme de los demás. – Aquí el sol calienta – Tan solo un sueño más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario