16 noviembre 2008

El retorno

Después de una larga temporada sin recordar sueños, hoy he conseguido retener unas escenas, de toda la marabunta de secuencias que tengo la sensación de de haber vivido esta noche.
La historia parecía desarrollarse en alguna ciudad extranjera, no recuerdo cual, iba con dos acompañantes mas, tampoco alcanzo a recordar quienes eran. Caminábamos por una carretera cuesta arriba. A la izquierda se extendía una valla roñosa, de las que te obligarían a ponerte la inyección del tétano si te engancharas el codo con ella, al otro lado, en el recinto, había varios vehículos desvencijados. Como en cualquier cementerio de coches que se precie había perros que guardaban la chatarra, nunca he llegado a comprender esta obsesión, ¿Quién entraría a un desguace a robar?, supongo que siempre hay gente para todo. También había un tipo, fondón, lleno de grasa y con un mono raído. Entonces me doy cuenta que todos los perros del cementerio tienen por cabeza una reproducción de la de su dueño. Con mi sorpresa exclamo, “¡estos perros tienen cara de persona!”. A lo que el dueño respondió algo que no recuerdo, creo que relacionado con la magia.
Seguimos caminando por la calle. En algún momento paramos delante de la puerta de un edificio, al abrir la puerta dentro cuelga un cartel metálico que dicta: “Lo mejor en colorantes amarillo y naranja”. Impresionado por semejante producción descabellada insisto en subir a ver que hay. La escalera es vieja, los escalones son de baldosa con el canto de madera roída y desgastada, al igual que el pasamanos de la escalera. La subida a cada piso es en dos tramos que discurren cada uno en sentido opuesto al otro. A cada piso que subimos es más y más baja la altura del techo de la planta hasta que llega un momento que tenemos que desistir de seguir subiendo porque no cabemos…
En fin, esto ha sido todo lo que he conseguido retener, he decidido apuntarlo antes de que desaparezca completamente de la cabeza. La verdad es que me he quedado bastante impresionado, sobre todo porque hacia mucho tiempo que no recordaba tantas cosas de un sueño y que fueran seguidas en la historia, solo recordaba escenas, imágenes o restos de alguna sensación.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno...
A ver como te digo esto...

¿Sabes que eso solo puedo producirlo una mente muy enferma, no? XD

"Lo mejor en colorante naranja y amarillo".

Por mi experiencia en psicología-vudú diría que es un mensaje de tu inconsciente para que prendas fuego a la consultora.

Flaura Ponte dijo...

joder, para una vez que recuerdas recuerdas de puta madre, yo siempre sólo fotos mentales
muak