25 enero 2008

Señal

Arriba, apostado en la roca, con los pies llenos de barro y desordenado por dentro, mira al vacío. En el fondo la muerte materializada en un remolino de agua espumas y rocas. Bocanadas de pequeñas gotas soplan hacia arriba, dejándose llevar mientras pierden fuerza, olvidando poco a poco hacia donde partieron alguna vez.

Un árbol amontona tierra entre sus raíces y las rocas, simbiótico con el paisaje. Sus ramas retorcidas y resquebrajadas por la sal, esencia de la superación, dibujan los caminos, las elecciones, los finales; cada rama una historia, cada centímetro huella de días. Estoico permanece firme ante el paisaje, al borde del abismo, pero confiado.

Suele soñar que despierta en otros sitios. Suele olvidar que mientras duerme sueña. Suele dormir mientras piensa. Y piensa en sueños inalcanzables. Las gaviotas ladran a su alrededor, celebran su testarudez con graznidos irónicos. Cuentan de sus banquetes putrefactos, que tanto disfrutan, y el ríe por dentro. Sus inalcanzables son la fuerza de sus raíces. Sus anhelos, las líneas curvas imperfectas de sus ramas.

Una ráfaga de viento deja agua en sus pies, y por un momento solo se escucha el ruido de las olas.

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20 enero 2008

Al cruzar la calle

Detenido, la mirada fija sobre las líneas blancas paralelas del asfalto. Décimas de segundo aparece la imagen deformada de uno mismo. El reflejo de los cristales combados reducen la cabeza y espanzurran y acercan el cuerpo. El aire arrastra palabras suspiros y gritos, empapados de humo de gasolina. Y rítmicamente hay un instante en el que todo parece detenerse, para luego reanudar a ruido de motores.

¿Cuantas caras, cuantas mentes, han rozado tu paso? ¿De cuantas de esas sabes, cuantas olvidaste, cuantas saben de ti? No puedes vivir del recuerdo ni olvidarte de el, solo así podrás vivir del presente, en él. Y solo son palabras, y solo son ideas. ¿Y al ponerlas en juego? Pues en el juego solo parece haber simetría, si existe una idea, existe la que trata de anular a esta. Así viven los monitos tirando de los dos extremos de la cuerda.

Es tan difícil sentarse a contemplar el agua en calma. – Ya casi has olvidado caminar – Tan difícil un acuerdo – Son tres escalones – Tan extraño no sentir ese afán de deshacerme de los demás. – Aquí el sol calienta – Tan solo un sueño más.


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