El cuervo sobrevuela estas ranuras olvidadas, hundidas sobre tierra, han perdido sus silbidos de risa, de ver a la muerte atropellándose a trompicones. Los buitres no entonan sus cantos fúnebres, el eco de su graznido rasgado y pausado se pierde en el vacío. “This is the end. My only friend, the end.” Los hombres ya no cantan, ya no se deslizan como una hoja de afeitar sobre estos bosques.
El mejor reportaje jamás creado, el fin de los humanos. Todas sus emociones y sentimientos enlatados sellados cifrados y calculadamente ordenados vuelan en todas direcciones, hacia fuera, vagando eternamente por el oscuro infinito. ¿Quién estará al otro lado para verlo? Recuerdo la risa de los cuervos.
- ¿Se encuentra bien?
Los coches pasan a traves del cristal, la sensación de estar sobre un asiento vuelve a sus nervios. El sonido empieza a quebrar de nuevo la tranquilidad y el aire zumba en oleadas de café y tabaco. Apura el café, los posos quedan bailando en las ultimas gotas al posar la taza, posa los 1,20 sobre la mesa, empiezan a volver imágenes de moral, de pulcritud, sociabilidad, en cuestion de segundos vuelve a ser un bípode de combate entrenado para la vida en la que habita.
- Gracias, adios.
- A usted
En el mundo hay gente extraña, ¡ Maldito tacaño!
No hay comentarios:
Publicar un comentario