08 agosto 2007

Punto, dos puntos

Un agujero, pasos. Camino hacia dentro bajo peldaño a peldaño, un clap clap rebota en las paredes y el techo abovedado dando esa sensación de estar dentro de una cueva, cada vez el sonido más penetrante. Paso el control automáticamente, observo de nuevo la bici sin ruedas y otras tantas que varían aferradas a unas barras cementadas al suelo. Dos escaleras desciende a los dos lados de una de las paredes, la corriente se arremolina en todas direcciones. Elijo uno, no por azar, y llego al túnel común, con su hendidura pedregosa central, ese aire pastoso, denso y caliente.
Las paredes y todos los objetos no móviles del túnel adquieren una capa de un polvo negro, completamente pegado, marcas de hollín, el suelo esta pulido y los bancos y papeleras son de metal frío. Las persona se apelotonan en grupos y algunos individuos quedan sueltos entre la gravedad de estos. Siempre fijo un sitio antes de entrar. Y allí quedo hasta que llega la maquina metálica que escupe como un dragón resultados de la hidráulica y arrastra con el una masa de aire que le antecede y le precede.
Ayer el cielo era un gran paquete de algodón abierto revuelto y ensuciado con la mas oscura tristeza, pensé que ese seria el día en que volviera a ver iluminarse el cielo y retumbar la tierra, pero no fue. Y lo habría disfrutado.
Me recosté en la esquina de la pared y un respaldo y me senté en un asiento plegable mientras miraba por la ventana como serpenteaban tubos y cables en la pared de la gruta que recorríamos. “…los que no quieren ir a ningún sitio cogen el tren a 2046” pienso mientras avanzamos en la oscuridad.
Al tiempo estipulado salimos del túnel, y un flash no te deja ver nada por una décima de segundo, la imagen vuelve como si pasaras hacia atrás la imagen de una película quemándose. El sol ya visible se abría paso entre las nubes clareándolas y cercenándolas en rayos que arrastraban parte y que salían del centro del astro. Una luz plata bañaba el paisaje como un baño de barniz.
A veces es como si pudiera dormitar así para siempre.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Un simple trayecto en tren se convierte, con tus palabras,en algo muy profundo. Cuando yo vivía en Barcelona también me sentaba en los asientos plegables...
n

Anónimo dijo...

hoy el cielo es como un enorme trozo de mierda....

me encanto tu simil!