19 noviembre 2006

Tomorrow Begins Today

Ser el esclavo del tiempo obediente y sumiso, ceder a cada empuje del segundero, al tic tac del todopoderoso reloj de pulsera, pared, panel informativo, pantallas publicitarias, postes publicitarios en mitad de la nada. A cada paso del camino que lo llevaba a todos los sitios que unían su gran esquema complejo de actividades diarias, estaba el, marcando el ritmo, como en un concierto de gente frenética inundada por el poder de una buena combinación de elementos musicales. Y se preguntaba si esta gente que le rodeaba, que le resultaban totalmente desconocidos tanto por sus hábitos como por sus apetencias, seguían con ánimo al hombre de la cuarta dimensión o si ya era por degeneración absurda.

Paró un momento para atarse los cordones, un mecanismo de años de repetición surge de su espina dorsal para dar ordenes certeras y exactas a sus manos y a los dedos de estas, para realizar el resultado de una ingeniería ancestral que es la de hacer nudos. A veces se preguntaba como esa carcasa donde estaba metida su persona podía mantener semejante cantidad de equilibrios y estar preparada para todo tipo de circunstancias. ¿Era su cuerpo y por ende los de todos los demás, un resultado de la supervivencia en la desorganización? Y lo que era más importante ¿Podía alguien responder a estas preguntas? ¿En qué estaba pensando antes? Da igual supongo.

Se cruzo con una abuela, al segundo recordó a todas aquellas abuelas que se sentaban con la suya a charlar y a cotillear en los bancos del parque cercano a su casa de la infancia. Todos aquellos rostros marcados por el tiempo. Aquellas manos como cuero curtido desde hace décadas. ¿Porque toda esa manía por separar los movimientos, del siglo XX y supongo que harán con el XXI también, en décadas?

Llego al sitio de destino cinco minutos antes de lo previsto, de repente un impulso le hizo dar la vuelta sobre si mismo, y empezó a caminar automáticamente en una dirección que no conocía. Algo iba mal, o no mal necesariamente solo extrañamente diferente a lo habitual. Pensó, hay que dejar llevarse por estos impulsos de vez en cuando ¿No?

A los pocos minutos, siempre siempre, dio a parar a un parque, bastante tranquilo aparentemente, pequeño pero con la suficiente vegetación para entrar en el y quitar del ángulo de visión la mayoría de referencias con la ciudad. Se sentón en un banco vacío. Una leve brisa le hizo cosquillas en la cara. Echo la cabeza hacia atrás y observo los reflejos del sol entre las ramas y las hojas de los árboles. Un escalofrío seguido de un cosquilleo y una leve sensación de calorcillo. Ahora sabia que si era necesario seguir esos impulsos de vez en cuando, resanciones satisfactorias estaban a la vuelta de la esquina, ¡epa ojo! donde hay un extremo esta el otro también. Solo tenia que dejarse llevar, no rendirse y encontrar lo bueno de las cosas malas ¿Acaso era tan complejo? … pero ya vale! Se saco un aparato de música y completo la hermosa sensación que recorría su cuerpo, bajó el nivel de proceso de sus ideas y se dejo llevar de nuevo.

Al final solo un paso nos separa de tener éxito en lo que emprendemos y fracasar, pero no siempre ocurre una de las dos cosas.

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