Algo arde dentro, es como un escozor insoportable. Se ven imágenes de pescadores arrastrados por el mar, con dientes de espuma que lo arrastran todo. A su paso se deforma toda presencia de lo inamovible. Porque allí nació nuestra existencia, un paseo por la arena mojada o el tacto de las rocas afiladas con los pies descalzos. Allí donde unos murieron otros nacieron, como poseídos por las vidas arrebatadas sin derecho a una despedida.
Y aun así no se apaga ese escozor, aun peor, parece que la sal lo agrava todo. Noto un leve susurro detrás de la oreja, y unos pasos se acercan por detrás. No quiero mirar, no quiero afrontar otra mirada, otros ojos observando mis movimientos, ver como se deshace mi presencia frente a lo que queda al descubierto, a esa mirada ajena. Y con sumo esfuerzo vuelvo mi espalda, pero no hay nadie. Y no quiero tener miedo a las personas, que en algo se parecerán a mi, pero no puedo evitarlo, tanto como alguien que hace lo posible por su siguiente dosis, como un verdadero adicto de las represiones.
¿Empezar otra vez? ¿Para cometer los mismos fallos una y otra vez? No puedo, y no es cuestión de perfección, sino de ser cada vez menos importante para uno mismo, de perder más y más afinidades y actitudes, de negar todo lo que alguna vez negaste a cometer ¿Y todo para que? Para ver como una gran nube oscura de aflicción acompañada de un viento frío, morada la carne y los músculos tiritando a espasmos, deshace y aleja los pocos segundos dejados por el calor del sol.
El sueño intenta vencer, pero no me dejo, me engancho a este segundo, trepo a su espalda a caballito, y no quiero nada, solo que no me deje allí mismo, solo perdido entre los tic tacs de un remordimiento y una ansia de intentar cambia algo que ya parece imposible.
No se porque me abandono tu azul cielo espejo, no se porque no hay vuelo de versos, donde antes había una sonrisa en cada movimiento, en cada paso… Aquí diría normalmente que me gustaría olvidarlo todo, pero no, me di cuenta, con el tiempo si es que tal cosa existe, que no sirve de nada querer olvidar. Pero que algo no sirva de nada no quiere decir que no se produzca, y que sepamos la razón por la que hacemos mal las cosas tampoco implica que dejemos de errar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario