Se agitan los muros, tiembla el suelo y en la memoria del recuerdo se van marcando surcos, como un campo arado. De estos recuerdos removidos sale un olor a tierra húmeda donde posar semillas, dulces promesas de crecimiento. Concentras todas tus fuerzas en no olvidar, no vomitar, olvidarte; ¿obtienes a cambio tal vez sensación de pétalos acariciados por rocío? Y si así fuera ¿tiene importancia?
A veces cuando no puedo dormir busco personajes que no existen entre los pliegues de las sabanas. Si meto la cabeza desaparezco de la realidad, arrastro mi espectro por paisajes urbanos destrozados, carcomidos y derruidos, mientras el cielo con ligeros destellos azules aun hace ver la poca vida que brilla en los espejos del alma. Entoces es cuando ocurren esas historias que te inventas y no cuentas a nadie, y que muchas veces desearías que fueran realidad. Pero sacas de nuevo tu cabeza al exterior, y aunque no puedes ver con claridad sabes que todo lo anterior ha desaparecido. El placer se torna deseo y luego frustración ¿Hasta que punto es bueno soñar? ¿El sueño dará mis frustraciones o las fabrico yo dejando miguitas de pan en el inconsciente durante el día?
Con lo fácil que sería ser una piedra, y que todo fuera perfecto.
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