Agitando las manos. Desgarrando las imágenes en blanco y negro, pasados, que se acercan. Viendo sus fibras de ideas deshacerse entre los dedos. No siempre las cosas son así. No siempre es fácil que cada palabra unida a la siguiente describa un estado-momento concreto, una emoción o un significado individual. Como es difícil notar el pulso de la sangre variando de velocidad al intentar escribirlas.
Es un círculo complejo, pero hay otra vuelta a la que no hemos sido invitados. Otro pliegue dentro del espacio y el tiempo, accesiblemente, otra interpretación. Pero sobre eso escriben prácticos, retóricos de la realidad, ese no es mi campo.
Mi campo es un cielo de nubes. A veces todo es negro y los relámpagos rompen cada razón en mil pedazos. A veces el cielo es blanco de nubes, y a cada segundo una flor es una pistola una flecha es una espiga y un corazón un pozo. Y así todo muta de una manera imperfecta y bella.
El pulso casi se ha calmado. ¿Cuánto dormimos hoy?
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