11 febrero 2007

Noche

Era de cristal, por fuera. Por dentro solo había un gran halo de vacío. Podría haber rozado lo más mínimo con cualquier esquina de los muebles de la habitación y haberse roto en mil pedazos, pero estaba intacto. Podría haberse dejado olvidado sus recuerdos, que hubiera quedado en aquella oscura cueva a la que llamaban bar. ¿Entonces que pasaría? ¿Que pasaría cuando le tocase y estallara como una copa reaccionando a un cambio de temperatura? Eso también lo olvidó, y sin darse cuenta de nada de lo que ocurría alrededor, salvo la imagen que había elegido del exterior, que rebotaba por el interior reflejando en todas direcciones; y ya no había nada en medio. Como inmersos en un fluido viscoso, alejados de todo lo demás, convertían unas pequeñas chispas en una gran hoguera, de la que brotaban explosiones de lo que algunos llamarían placer carnal.

La luz que habían creado flotaba en el espacio. Formando un solo paréntesis, miraban las alucinaciones que la luz formaba a partir de cualquier forma que la atravesase. Las respiraciones hacían un compás desigual, pero como dos instrumentos orquestados. Y un hormigueo que pasaba a través de sus cuerpos y que poco a poco les provocaba una iniciación al sueño difícilmente evitable.

Pensó entonces en aquella imagen. Escapaba hacia algún sitio sin saber muy bien porque, una fila larga de edificios serpenteaba a ambos lados de la calle, pero cuando llegaba a la altura de cada bloque, parecían convertirse en enormes guardianes de piedra, entonces corría, seguía corriendo y mas gigantes se giraban hacia el para extraerle sus propias voluntades.

Sintió que algo lo asía desde su espalda, se relajo y la imagen desapareció y todo se fundió en una oscuridad placentera.

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