Pasa, pero no el tiempo. Y solo una idea, mas bien una imagen, constante imperdonable y punzante. El viento sopla fuerte, las nubes negras surcan el cielo a estirones rápidos. Todo oscurece y vuelve a amanecer; miro, suspiros, pero no desaparece ese imperdible clavado en piel. Dejo que los colores y las formas traspasen mis retinas se claven en mis neuronas, pero la retina se ha velado con otras imágenes que no dejo de ver.
Cada tic tac del segundero, cada minuto en los paneles eléctricos, es un viaje entre paredes de pensamientos de recuerdo. Cada olor es el énfasis para buscar el que realmente quiero encontrar, y no está, nunca está. Y el pequeño ratoncillo del tiempo no deja de roer y roer ese aroma.
Me derrumbo en el asiento y te intento convencer de que estoy contigo en cada momento, aunque tu no te das cuenta; graciosas mentiras. Despierto en la realidad y es como morder un bordillo, como darle la vuelta a unos pantalones vaqueros acartonados. Si alguna vez necesitara alas, este seria el momento ¿Dónde están?
Perdido ando
No hay comentarios:
Publicar un comentario