Se hace la luz, un leve susurro queda olvidado en el colchón y pegado a la almohada. Los números con agujas presionan inquisitivamente, avanzan imparables mientras se despeja la nube de sueños. Agua cayendo por la nuca, cerrar los ojos y flotar en el vapor. Donde está la ropa.
Recolección de elementos útiles para el día, siempre algo se queda. Otro día mas…
Se encienden varias luces, vuelve la opera. Camino hacia la puerta de las mazmorras, no tengo llave se tiene que hacer a mano, pero otro perdido sale de las cavernas. Concierto de piano, combinaciones de tres pulsadores y una palanca. Aspiro el humo. Concierto de flauta.
Y ya están ahí. Son como un enjambre de langostas hambrientas. Se arremolinan y apiñan, intimidan unos a otros. Tomo el camino de la montaña rusa. Dejo la música a un lado, ahora toca la peor parte. Gravilla, acera, carretera acera, atento al semáforo, cruzar, césped, asfalto, acera, semáforo y ya se les ve de lejos. A partir de aquí el rito mecánico. Apoyar una mano tirar con la otra de la palanca, empujar, empujar en circulo, esperar a que se abra la puerta, pita. Identificación, pulsar flecha hacia arriba, dentro de la cabina el 6. Y a la pequeña burbuja.
Todo empieza mal, ese paréntesis no iba ahí, iba ahí. Y el efecto ha sido el contrario todo va a peor. Encuentra una solución, rápido. Temas pendientes del proyecto. Algo ha pasado, noo, otro problema externo no. Preparar correo con toda la información del error. Tienes un momento. Si, como no iba a tenerlo joder. Has visto el correo, hay descuadres nuevos. Si (yo me los leo). Le echo un vistazo ahora. Me voy al desayuno. Alberto si estabas mirando lo de la contabilidad ya se lo que es, cuando tengas un momento te lo comento, ya lo arreglas tu que has hecho mas de eso. YA. Preparo todo lo que tiene que estar hoy antes de comer. Maldita sea, estoy pensando en lo que no tengo que pensar, cometo demasiados errores. Todo hecho, pero el responsable ha desaparecido ahora no volverá hasta las 5, malditas autorizaciones. Salgo de ahí, necesito algo de azúcar. Cruzo el puente, bajo los escalones del anfiteatro que da al estanque. Como a la sombra y fumo al sol. Descansan cuerpo e ideas, el sol adormece los músculos y se cierran los ojos al mínimo. Me pincho, hay que volver. Por suerte estoy solo, hago, pero sin presión. ¿Has venido a verme de alguna forma? Da igual yo te aviso. La manada vuelve. Otra reunión, esta de dos temas. MIFID ¡quien no llegue al 1 de noviembre calabaza! Y la maravillosa contabilidad, y ahora soy yo el que tiene que hacer de soporte a los demás, tócate el pie izquierdo con la mano derecha. Tengo un par de pensamientos violentos, pero me relajo. Vuelvo a mi sitio, marco un par de cosas que hacer antes de irme. A las 6 y media estoy huyendo como una hiena de los leones. Pongamos la música clásica esto va a ser doloroso.
Mientras miro el cielo, las nubes se desmigajan entre las columnas cónicas del humo de los aviones. Hay un tono morado rosáceo rodeando al azul que se va oscureciendo. Delante solo hay luces rojas y más luces. Quiero acabar ya, perderme en la nube de sueños, ya despertare cuando toque.
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